Detroit. Se había estado construyendo desde que concluyó el primer debate entre los demócratas que aspiran a la candidatura presidencial, y el martes por la noche, estalló la pelea ideológica a gran escala, quizá es lo que se necesita para derrotar al presidente Trump en el 2020.

Durante el primer debate celebrado en Miami, los candidatos presidenciales abogaron colectivamente por generar políticas que resaltaran un giro del partido hacia la izquierda, incluida la propuesta de ofrecer atención médica pública con la que se eliminaría el seguro privado, la despenalización de la frontera sur y la atención médica para los inmigrantes indocumentados. El martes, los aspirantes moderados retrocedieron.

La brecha que quedó expuesta entre la izquierda y el centro será la que defina la denominación demócrata.

El martes, Elizabeth Warren y Bernie Sanders dejaron claro que su postura de un cuento de hadas, cuyo contenido mezcla “todo libre” y “promesas imposibles”, podría comprometer al Partido Demócrata en su intento de recuperación de votos.

Durante dos horas de intercambio verbal, Warren y Sanders se mantuvieron firmes en defensa de sus ideas . En un momento, una Warren frustrada le disparó a uno de sus principales antagonistas, el excongresista John Delaney: “No entiendo por qué alguien se toma la molestia de postularse para presidente de los Estados Unidos sólo para hablar de lo que realmente no podemos hacer y por lo que no debemos luchar (...) Estoy lista para entrar en esta pelea. Estoy lista para ganar esta pelea”.

Agenda médica

El tema de la atención médica dominó la primera parte del debate, y la polémica se centró en decidir si se debería adoptar el Medicare para todos y, al mismo tiempo, eliminar el seguro médico privado o seguir un camino dirigido por la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, agregando una opción pública u otro plan para proporcionar cobertura universal.

Sanders, mucho más enérgico que durante el primer debate, mencionó en repetidas ocasiones que su plan requeriría aumentar los impuestos a la clase media, aunque agregó que, al final, los estadounidenses pagarían menos en general por su atención médica de lo que ahora pagan.

Entre los demócratas, existe una clara preocupación sobre cómo la campaña de reelección de Trump intentará agrupar a todos los candidatos, con un solo pincel.

“Es hora de dejar de preocuparse por lo que dirán los republicanos”, dijo Pete Buttigieg, uno de los precandidatos. “Es cierto que, si adoptamos una agenda de extrema izquierda, van a decir que somos un grupo de socialistas locos. Si adoptamos una agenda conservadora, ¿sabes lo que van a hacer? Van a decir que somos un grupo de socialistas locos”.

John Hickenlooper, exgobernador de Colorado, dijo que llevar a la realidad estrategias de Green New Deal, un plan liberal de cambio climático impulsado por Ocasio-Cortez, sería “un desastre en las urnas”. “También podría convertirse en una entrega tipo FedEx de la elección a Donald Trump”.

Ayer por la noche, se llevó a cabo la continuación del debate pero con otros precandidatos. Sin lugar a dudas la atención se centrará en Joe Biden y la senadora Kamala Harris. El que fuera vicepresidente de Obama se llevó el mayor número de dardos.

Poco a poco se van perfilando los finalistas.