Barcelona. A tres semanas de las elecciones españolas, el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, recibió duras críticas de la derecha, que reclama medidas excepcionales en Cataluña, donde la tensión se redujo el sábado, tras varias noches de enfrentamientos violentos entre activistas independentistas y fuerzas de seguridad.

A gritos de “viva España” y “todos somos catalanes”, cientos de personas se concentraron a mediodía ante la sede del gobierno regional de Cataluña, en Barcelona, convocadas por el dirigente del partido Ciudadanos, el catalán Albert Rivera.

“Quiero un gobierno de mi país que defienda a todos los ciudadanos (...) de los que cortan carreteras, de los que aplauden la violencia”, dijo Rivera, exigiendo a Sánchez el cese desde Madrid del presidente regional, el separatista Quim Torra.

“¡Fuera Torra! Cesemos a Torra y volvamos a la convivencia”, exclamó entre aplausos de los suyos.

Sin comunicación

Pedro Sánchez volvió a rechazar  una nueva llamada telefónica del presidente catalán, a quien desde Moncloa han emplazado a condenar la violencia sin medias tintas.

El gobierno español está molesto por la templada reacción de Torra sobre los actos violentos desatados desde el lunes. Es la tercera ocasión en que Sánchez no le toma la llamada.

Sánchez le ha pedido que su respuesta sea “rotunda, firme, sin matices, sin adjetivos, sin equidistancia y sin medias tintas”.

Con estudios y en la barricada

“Tengo 24 años, un maestría y mi trabajo, y nunca pensé que estaría quemando una barricada con la cara tapada”, aseguró Aída, una de las jóvenes en el núcleo de los disturbios que agitaron Barcelona la última semana.

Sus perfiles son variados, desde anarquistas expertos en este tipo de protestas a vándalos que aprovechan el caos, pero también muchos independentistas catalanes indignados como Aída, o incluso años más jóvenes, hasta menores de edad.

“Somos una generación que ha crecido con este movimiento. Llevamos 8 años portándonos bien y siempre hemos recibido porrazos como respuesta”, añadió la joven, a quien la policía requisa un pasamontañas antes de acceder a una protesta en Barcelona el pasado sábado.