Roma. Ante la ola migratoria ilegal, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, pidió al gobierno de España que acoja a los próximos cuatro barcos que rescataron migrantes provenientes de Libia por considerar que el país no ha cumplido con sus promesas de recibimiento.

“Le agradeceríamos a España que acoja a otros 600 migrantes en el marco del plan de distribución acordado y que preveía que ese país recibiera 3,265, mientras que sólo ha recibido 235”, afirmó Salvini en una conferencia de prensa.

El también líder de la ultraderechista Liga ha criticado a otros países de no tratar de buscar una solución al fenómeno migratorio y decidió impedir la llegada a los puertos italianos de los migrantes ilegales.

Salvini aseguró que confía en la presidencia austriaca de la Unión Europea para cambiar el llamado Acuerdo de Dublín, que obliga al primer país de ingreso a garantizar la acogida del migrante.

Mano dura

La crisis migratoria atraviesa a Europa. En Hungría, el Parlamento aprobó un paquete de leyes para castigar a quienes ayuden a los migrantes ilegales, incluyendo refugiados y solicitantes de asilo.

Con 160 votos a favor y 18 en contra, el conjunto de leyes denominado Stop-Soros instituye una pena de hasta un año de cárcel a toda persona que brinde asistencia a alguien que haya entrado ilegalmente a Hungría. También se hizo un cambio constitucional contra la imposición de cuotas de migrantes por parte de la Unión Europea.