Rusia expulsó a 56 diplomáticos de 23 países este viernes en una exacta réplica a las medidas adoptadas por esas naciones tras el envenenamiento de un exespía ruso en Reino Unido.

Los embajadores de 23 países entre ellos el de Francia, de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá o Polonia, fueron convocados este viernes por el ministerio de Relaciones Exteriores ruso para notificarles las medidas de expulsión.

"Se les remitió una nota que dice que en protesta a las acusaciones insensatas y a las expulsiones de diplomáticos rusos (...), Rusia declara 'persona non grata' a la cantidad correspondiente de empleados diplomáticos", anunció el ministerio en un comunicado.

Concretamente Moscú responde de manera idéntica, expulsando a la misma cantidad de diplomáticos que los efectivos rusos expulsados por cada país. Cuatro diplomáticos de Alemania, Francia y Polonia deberán por ejemplo partir de Rusia.

Trece diplomáticos ucranianos deberán asimismo abandonar el territorio ruso, la idéntica cantidad de rusos que fueron obligados a dejar Kiev esta semana.

Las medidas anunciadas  llevan a la expulsión de 56 diplomáticos. A esta cifra deberán añadirse las eventuales represalias de Moscú contra Australia y Macedonia, que aún no fueron anunciadas. Canberra expulsó a dos diplomáticos rusos y Skopje a uno.

Guerra diplomática 

En total, con el anuncio del canciller ruso Serguei Lavrov del jueves sobre la expulsión de 60 diplomáticos estadounidenses, al menos 119 diplomáticos en puesto en Rusia deberán dejar el país.

Moscú decidió además nuevas medidas contra Londres a quien le dio un mes para reducir su legación diplomática en Rusia y dejarla al mismo nivel que las de las misiones rusas en Gran Bretaña.

"Dado que Bélgica, Hungría, Georgia y Montenegro decidieron a último momento sumarse al movimiento, Rusia se reserva el derecho a tomar medidas" más adelante, precisó la Cancillería rusa.

El 17 de marzo Moscú había anunciado la expulsión de 23 diplomáticos británicos y ordenado el cierre del British Council y del consulado británico en San Petersburgo, represalia a la expulsión de diplomáticos rusos decidida por Londres.

Este viernes, Rusia había asegurado no ser responsable de esta "guerra diplomática" de cada vez mayor magnitud. "No es Rusia quien inició una guerra diplomática (...), no es Rusia quien inició las sanciones o la expulsión de diplomáticos", declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

No hay justificación

Rusia ya había anunciado el jueves la expulsión de 60 diplomáticos estadounidenses en reacción a la misma medida adoptada por Washington a causa del caso del exespía ruso Serguei Skripal, envenenado el 4 de marzo en Reino Unido, junto a su hija Yulia.

Londres acusa del envenenamiento a Rusia, que ha reiterado su inocencia en el caso.

El hospital en el que está ingresada Yulia indicó que su estado mejoraba rápidamente, mientras que su padre sigue en estado crítico, pero estable.

Cerca de Washington, en el aeropuerto de Dulles, ya habían llegado el viernes aviones rusos para repatriar a los diplomáticos. Moscú negó que fuesen espías. El gobierno estadounidense les dio hasta el lunes para dejar el territorio.

Pero Moscú podría presentar nuevos pedidos de acreditación para reemplazar a sus diplomáticos expulsados, precisó el viernes a la AFP un responsable del Departamento de Estado. "Los pedidos para nueva acreditación diplomática serán revisados caso a caso", indicaron.

Los 60 diplomáticos estadounidenses expulsados (58 empleados de la embajada y dos del consulado general de Estados Unidos en Ekaterinburgo) "fueron declarados 'persona non grata' por actividades incompatibles con su estatuto diplomático" y tienen una semana para abandonar Rusia, según el ministerio ruso de Exteriores, que también ordenó el cierre antes del sábado del consulado general estadounidense en San Petersburgo.

"Rusia se ha visto obligada a tomar medidas de represalia en respuesta a actos inamistosos e ilegítimos" de Washington, explicó Peskov.

"No hay ninguna justificación a la reacción rusa", lamentó la portavoz del departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, asegurando que Estados Unidos se reserva el "derecho de responder".

Investigación objetiva e imparcial

Esta represalia de Moscú responde a la medida coordinada por los países occidentales así como Ucrania que anunciaron la expulsión de más de 150 diplomáticos rusos en Europa, América del Norte, o Australia.

En total, cerca de 300 diplomáticos deberán abandonar sus puestos en Rusia y en los países que decidieron secundar la iniciativa de Gran Bretaña y Estados Unidos a causa de esta crisis.

"Para restablecer la verdad" Rusia pidió la convocatoria de una "sesión extraordinaria" del consejo ejecutivo de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), según el ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov, que había exhortado a los occidentales a tener "una conversación honesta" con los rusos sobre el caso Skripal.

"Rusia quiere una investigación objetiva e imparcial" explicó este viernes el portavoz Dmitri Peskov, quien reiteró que Moscú "categóricamente no está de acuerdo con las acusaciones" de los países occidentales en este asunto.