El precandidato presidencial republicano Mitt Romney intentó el sábado calmar los temores de que su fe mormona sería un obstáculo para los votantes cristianos evangélicos, acentuando los valores conservadores que comparten y a la vez reconociendo diferencias religiosas.

En un discurso en la universidad cristiana conservadora Liberty -donde se enseña que el mormonismo es un culto- Romney remarcó la meta común de servicio a Dios y declaró su oposición al matrimonio homosexual, una postura esencial para ganar la mayoría de los votos evangélicos en noviembre.

"Gente de distinta fe como la de ustedes y la mía, a veces nos preguntamos dónde podemos encontrar un propósito común, cuando hay tantas diferencias en credo y teología", dijo Romney en su discurso de apertura, en referencia a su fe mormona.

"Seguramente la respuesta es que podemos encontrarnos en el servicio, en convicciones morales compartidas sobre nuestro país, derivadas de una concepción común del mundo", dijo Romney recibiendo un caluroso aplauso.

Los mormones, miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, se consideran a sí mismos como cristianos.

Romney se refirió de inmediato al último tema candente, con lo que gran parte de la audiencia se puso de pie, vitoreando, cuando declaró: "El matrimonio es una relación entre un hombre y una mujer".

Muchos estudiantes y padres dijeron que si bien están preocupados por la religión de Romney, prefieren que él ocupe la Casa Blanca en vez del presidente demócrata Barack Obama, quien anunció su apoyo al matrimonio gay esta semana.

Cuando Romney fue anunciado como orador, se oyó un grito de la multitud diciendo: "!Derrota a Obama!".

Esto fue una prueba de apoyo para Romney entre los evangélicos, especialmente en un estado cambiante como Virginia, y llegó después de una difícil semana en la cual fue acusado de ser un matón en la escuela secundaria en la década de los sesenta.

Algunos en la gran multitud de 34,000 personas el sábado dijeron que estaban dispuestos a mirar más allá de su mormonismo, y ven a Romney como el candidato con el mejor mensaje sobre el empleo y los valores familiares.

"No creo en los Santos de los Ultimos Días, pero no tengo problema en votar por Romney", dijo John Gambrino, de Stafford, Virginia, que asistió a la graduación de su hijo.

A menudo ridiculizado por los conservadores como muy moderado, Romney podría generar entusiasmo entre aquellos a la derecha de su partido si se convencen de que puede derrotar a Obama.

Romney necesitará los votos de los grupos cristianos -y su peso organizacional- con sondeos que apuntan hacia una cerrada lucha con Obama en noviembre. Los puede conseguir si es que mantiene un mensaje socialmente conservador y no toma sus votos por sentado, dicen estrategas.

RDS