Managua. A tres meses de protestas antigubernamentales y la muerte de  más de 350 personas, la ola de violencia en Nicaragua cobró la vida de al menos cuatro personas la noche del lunes, entre ellos, una brasileña que estudiaba medicina en una universidad de la capital.

El rector de la Universidad Americana en Managua, Ernesto Medina, aseguró que Rayneia fue asesinada por paramilitares que mantienen tomada la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua desde el pasado 13 de julio. Mientras que la Policía Nacional nicaragüense responsabilizó por la muerte a un guardia de vigilancia privada que “en circunstancias aún no determinadas realizó disparos con un arma de fuego”.

El gobierno de Brasil expresó en un comunicado su “profunda indignación” y condenó la “trágica muerte” de Lima, y pidió que el gobierno de Nicaragua aclare las circunstancias en que se registró el fallecimiento.

Al amanecer del martes, se reportaron otros tres fallecidos en Jinotega, 143 kilómetros al norte de Managua, donde fuerzas paramilitares y policías atacaron las barricadas que se encontraban en el barrio Sandino, que se mantenía como bastión de lucha de quienes piden la salida del presidente Daniel Ortega del gobierno, informó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

“Hemos podido corroborar que hay tres muertos, unos 25 heridos y 15 personas detenidas en ese barrio de Jinotega”, aseguró el lunes Álvaro Leiva, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos.

Los ataques y muertes se dieron horas después que el presidente Ortega concediera una entrevista a la cadena estadounidense Fox News en la que afirmó que el país se estaba normalizando desde hace una semana.

En su cuenta de Twitter el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence escribió: “La violencia patrocinada por el Estado en Nicaragua es innegable. La propaganda de Ortega no engaña a nadie y no cambia nada. Más de 350 muertos a manos del régimen. Estados Unidos pide al gobierno de Ortega que ponga fin a la violencia AHORA y celebre elecciones anticipadas: ¡el mundo está mirando!”.