Robots submarinos situados a 1,600 metros de profundidad (1 milla) bajo la superficie comenzarán a retirar el sábado la campana de contención que cubre el pozo averiado en el lecho del Golfo de México para reemplazarla con otra más ajustada que podría bombear la totalidad del crudo a buques cisterna.

Si todo transcurre conforme al plan, la combinación de una campana más ajustada y los buques cisterna podría evitar que a partir del lunes el crudo siga contaminando la costa del Golfo de México y sus aguas.

Empero, se trata solamente de una solución temporal de la catástrofe causada por la explosión de la plataforma de prospecciones hace casi 12 semanas. La campana no cegará el pozo averiado, la fuga empeorará antes de mejorar y, para colmo, no es seguro que la maniobra resulte eficaz. Cuando se retire la campana, el crudo seguirá fluyendo sin obstáculo alguno por 48 horas, tiempo para que escapen unos 19 millones de litros (5 millones de galones) hasta que se instale la nueva campana.

Ese pozo seguirá averiado y de él escapará tanto crudo como antes, pero la totalidad del combustible será conducido a la superficie y bombeado a buques cisterna. La solución permanente sigue dependiendo de dos pozos de alivio cuyo fin es cegar por completo el averiado por debajo del lecho marino.

Los equipos que operan los submarinos por control remoto piensan cambiar la campana el fin de semana, aprovechando el clima bonancible reas semanas de atraso causadas por mar gruesa.

La campana actual fue colocada el 4 de junio, pero debido a que tuvo que ser colocada sobre un corte desigual en la tubería del pozo, permite fugas menores. La nueva campana -llamada "Sombrero de copa número 10''- sigue a 80 días de fracasados intento para contener la fuga.

RDS