Manchester. El aparato republicano ha flexionado sus músculos en las primarias presidenciales de New Hampshire durante años. Pero en la imprevisible elección del 2016, el libreto político estatal se ve amenazado en dos frentes.

El populismo temerario de Donald Trump ha encontrado eco entre los votantes y le ha permitido mantener la delantera en las encuestas de preferencia estatales durante meses. Aunque algunos políticos experimentados son bien apreciados, algunos en la élite del partido temen que ninguno surja como candidato de consenso a tiempo para las primarias del 9 de febrero, permitiendo que Trump gane una mayoría.

Una victoria decisiva en New Hampshire podría reconfigurar una puja electoral dominada por la inesperada durabilidad de Trump. Una floja demostración podría dejar al partido pocas opciones para recomponerse.

La primaria está en medio de las elecciones en Iowa y South Carolina, que favorecen a conservadores.

Trump, multimillonario agente inmobiliario, ha demostrado poca simpatía por las preocupaciones del partido.