Italia es, posiblemente, el siguiente en la lista de los plebiscitos del mal humor. Brexit, Colombia y Trump, son precedentes de lo que ya puede considerarse como un desmantelamiento de paradigmas. En los tres casos, sobra decir que las encuestas fallaron. Gran Bretaña salió de la Unión Europea, los colombianos obligaron a su presidente a replantear el acuerdo de paz con las FARC y el populista Donald Trump ingresará el 20 de enero a la Casa Blanca para quedarse en ella durante cuatro u ocho años.

Matteo Renzi, primer ministro de Italia, se juega su futuro político el próximo domingo, día en que los ciudadanos acudirán a las urnas para aceptar o no, un paquete de reformas constitucionales, que aun cuando la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron, no lo hicieron por más de dos tercios, razón por la cual Renzi está obligado a sacar las urnas a las calles para buscar el apoyo popular.

Renzi propone realizar una especie de lifting al Senado; de 315 pasaría a 100 escaños con el objeto de romper la asimetría con la Cámara de diputados. Con esta reforma el líder italiano apuesta por otorgar a futuros gobiernos mayor estabilidad. En 70 años han existido 63 gobiernos, lo que refleja la enorme vulnerabilidad a la se enfrentan decenas de partidos políticos cuando forman gobiernos. Por ejemplo, cuando un partido al interior de una coalición de gobierno se levanta de la mesa para retirar su apoyo al primer ministro, el gobierno se queda en vilo hasta que una moción de confianza asegura o no el futuro de su administración.

Renzi ha revestido el referéndum con traje de plebiscito sobre su persona: Sí o No a su continuidad. Él mismo prometió que si pierde su propuesta de reformas se irá del gobierno. El político toscano, que se acerca a la histórica cifra de los 1000 días al frente del Gobierno (sólo superado por Bettino Craxi entre 1983-1987, y por Silvio Berlusconi en dos mandatos que cubrieron 2001-2006 y 2008-2011), ha sacudido a la envejecida política italiana. Su imagen cuando llegó al poder fue similar a la de Nicolas Sarkozy: quería reformar todo lo que se pudiera. Logró una nueva ley electoral llamada Ilalicum, sacó adelante la candidatura a la Presidencia de la República de su favorito, Sergio Mattarella y logró que le aprobaran su reforma de mercado laboral.

La reforma que someterá a referéndum fue rechazada por la izquierda (Movimiento Cinco Estrellas del cómico, político y muy activo bloguero, Beppe Grillo) y por la derecha (Forza Italia de Berlusconi y la Liga Norte de Matteo Silvini). Renzi tampoco tiene asegurado el apoyo completo de su partido, el Democrático.

Conviene traducir los números de las encuestas como simples datos que no necesariamente aparecerán como resultado final de las votaciones. Los periódicos Corriere della Sera, La Repubblica y La Stampa publicaron ejercicios demoscópicos adversos a Renzi, con margen de entre siete y 10 puntos porcentuales.

El efecto red de un resultado adverso ya comienza a correr por la zona euro.