Damasco.- El presidente sirio Bashar Al Asad remodeló este sábado el gobierno en un país devastado por dos años de combates entre rebeldes y fuerzas leales al régimen que tiene además graves consecuencias económicas.

A pesar de la guerra, el patriarca de la iglesia maronita, Béchara Boutros Rai, llegó este sábado a Siria, la primera visita de un dignatario maronita de este rango desde la independencia de Líbano, en 1943.

El domingo el líder de esta comunidad cristiana asistirá a la entronización de Yuhana Yazigi como nuevo patriarca griego-ortodoxo de Antioquía y de todo el Oriente.

La comunidad cristiana del país se ha mantenido relativamente al margen de la revuelta contra el régimen de Bashar Al Asad que ya ha dejado cerca de 60.000 muertos desde 2011, según cifras de la ONU.

Asad ya había realizado varias remodelaciones ministeriales desde el comienzo de la revuelta contra su régimen, en marzo de 2011, y este sábado decidió separar los ministerios del Trabajo y de Asuntos Sociales y cambiar a los titulares de las carteras de Petróleo, Finanzas, Vivienda, Agricultura y Obras Públicas.

Los daños ocasionados a la economía por la crisis y la violencia representan el 55% del PIB. Además escasea la gasolina, los apagones son frecuentes y la inflación supera el 50% en términos interanuales.

El país atraviesa una crisis económica sin precedentes que, según el Banco Mundial, se traduce en una contracción del 20% del Producto Interior Bruto (PIB), un déficit en las cuentas corrientes que alcanza el 7,1% del PIB y un índice de desempleo de 37% que podría alcanzar el 50% al final de 2013, según la ESCWA (Comisión Económica y Social para el Oeste Asiático).

Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el sistema agrícola, que emplea a casi el 40% de la población, se ha visto muy afectado, con una producción muy mermada.

Sobre el terreno, el régimen se declaró dispuesto a dialogar con sus adversarios, siempre que sea "sin condiciones previas".

Pero los combates no amainan. Los bombardeos aéreos tomaron como blanco este sábado a la provincia de Damasco y hubo combates en el límite de Jobar, un barrio del este de la capital. La provincia central de Homs también sufrió bombardeos, aseguró el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una amplia red de informadores sobre el terreno.

La ONG registró al menos 90 muertos este sábado, entre ellos 39 civiles.

A pesar del bloqueo de las negociaciones entre las partes en conflicto, el ministro de Información sirio, Omran Al Zohbi dijo el viernes que hay una "puerta abierta" para el diálogo.

"La puerta está abierta, la mesa de negociaciones está ahí, bienvenido sea cualquier sirio que quiera dialogar con nosotros, somos serios respecto al diálogo", afirmó el viernes por la noche el ministro de Información sirio, Omran al Zohbi.

El jefe de la Coalición opositora, Ahmed Moaz al Jatib, había propuesto entablar negociaciones directas con representantes del régimen que "no tengan las manos manchadas de sangre", pero lo supeditó a la renuncia de Asad.

Jatib también había exigido la liberación antes del domingo de todas las prisioneras detenidas por el régimen, diciendo que, en caso contrario, retiraría la oferta de diálogo.

El nuevo secretario de Estado estadounidense, John Kerry, prometió el viernes una nueva iniciativa "diplomática" para poner fin a la guerra en Siria, pero Estados Unidos sigue descartando armar a los rebeldes.

ERP