Beirut. Las autoridades sirias pidieron ayer una garantía escrita de que los rebeldes depondrán las armas antes que las fuerzas de seguridad gubernamentales se retiren de las ciudades, hecho que pone en riesgo la esperanza de que un plan de paz mediado por la ONU pueda acabar con la violencia en ese país.

Yihad Makdissi, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, afirmó que los reportes de que las fuerzas sirias se retirarían de las ciudades el martes debido a un plazo impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU eran erróneos .

El enviado de la ONU y la Liga Árabe en Siria, Kofi Annan, anunció el plan de paz de seis puntos que fue aprobado 1 de abril por el presidente sirio, Bashar al-Assad. Pero Makdissi, indicó que Annan no ha entregado (...) garantías por escrito respecto de la aprobación por parte de los grupos terroristas de poner fin a la violencia y su disposición a deponer las armas , según informes de prensa.

Su declaración parece contradecir a los funcionarios de la ONU, quienes manifestaron la semana pasada que habían sido informados de que las fuerzas sirias habían empezado a retirarse de las zonas urbanas.

Annan emitió una declaración el domingo en Ginebra. Afirmó que estaba sorprendido por un aumento en la violencia y las atrocidades que violaban las garantías dadas por las autoridades sirias.

Las declaraciones de ambas partes se produjeron después de dos días particularmente violentos en el país, en los que los activistas afirman que entre 100 y 200 personas fueron asesinadas, y en medio de las afirmaciones del gobierno sirio de que grupos terroristas, incluyendo Al-Qaeda, eran cada vez más activos en el país. Dichos informes son difíciles de verificar ya que Siria restringe el acceso a periodistas.

Las duras declaraciones arrojan serias dudas sobre la esperanza de que el plan de paz, apoyado por China, Rusia e Irán, así como por la ONU, Siria y la Liga Árabe, pueda sofocar la violencia derivada de una ofensiva gubernamental hacia un levantamiento contra el gobierno de Assad.

El Consejo Nacional de Siria, el grupo político más prominente de la oposición al gobierno, respaldó el plan, pero su portavoz, Ausama Monajed, expuso la semana pasada que temía que el acuerdo se tratara de una táctica dilatoria utilizada por el gobierno para continuar con su brutal represión a la oposición.

La oposición, respaldada por algunos países árabes como Arabia Saudita y Qatar, se ha centrado más en conseguir dinero y armas que en la implementación de un plan de paz, expuso la semana pasada Fawaz A. Gerges, de la London School of Economics Pese a que no se han puesto de acuerdo sobre el orden político post-Assad, están de acuerdo en la militarización de la revuelta , manifestó.