Montevideo. La marcha en rechazo a la reforma constitucional Vivir sin Miedo logró una convocatoria multitudinaria en Montevideo, Uruguay.

Con un público mayoritariamente joven y varios cánticos en contra de militares, la gente, que se había congregado en los callejones de la Universidad de la República, caminó por 18 de Julio en dirección a la plaza Cagancha.

La reforma se articula por cuatro ejes torales: cumplimiento de penas, allanamientos nocturnos, reclusión permanente y una Guardia Nacional con militares.

Durante la jornada electoral del 27 de octubre, no sólo se votará por el presidente, vicepresidente y miembros del parlamento; en esta oportunidad se elegirá también la aprobación o no del plebiscito Vivir sin Miedo.

Los detractores de la reforma aseguran que la ciudadanía no tiene claro qué es lo que propone a ciencia cierta el plebiscito, y sostiene que el mejor ejemplo de ello es su nombre.

“El problema de la inseguridad es real. Lo vivimos en la calle todo el tiempo. Entonces en un nombre tan lindo como Vivir sin Miedo es difícil entender qué es lo que no funciona dentro de esa propuesta, porque con ese eslogan lo compramos todos y todas”, comentó días atrás a El Observador Daniela Buquet, una de las voceras del movimiento opositor.

La reforma plantea habilitar los allanamientos nocturnos, conformar una guardia integrada por 2,000 militares especialmente adiestrados para colaborar con la policía en tareas de seguridad, eliminar la libertad anticipada en casos de delitos muy graves (como homicidio, secuestro, violación, abuso sexual y extorsión), e instaurar la cadena perpetua revisable también para delitos importantes cuando el condenado cumpla 30 años de cárcel.