Londres. El presidente Trump se reunió con la reina Isabel II y el príncipe Carlos en el Palacio de Buckingham, comenzando tres días de la visita real, cuyo rasgo diplomático ha sido cuidadosamente diseñado.

La familia real almorzó, tomó té y le mostró pinturas antiguas de George Washington al presidente Trump. Pero primero, el mandatario estadounidense calificó al popular alcalde de Londres Sadiq Khan como “perdedor”, y lo comparó con el “tonto e incompetente” alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. El domingo, Khan escribió en The Guardian que el lenguaje de Trump es como el de los “fascistas del siglo XX”.

Khan publicó un mensaje videograbado el lunes por la tarde, donde decía: “Presidente Trump, si está viendo esto, sus valores son lo opuesto a los valores de Londres y los valores de este país”.

Trump se dio tiempo para criticar en Twitter la cobertura de CNN sobre su viaje, que apenas había comenzado.

La visita precisamente ocurre en un momento incómodo para la política británica.

Seguridad provoca cancelación

Trump no recibió la tradicional bienvenida real a través del desfile de guardias a caballo, ni participó en una procesión de carruajes de oro, debido a problemas de seguridad.

Tampoco se quedará a pasar la noche en el Palacio de Buckingham, debido a que se encuentra en obras de remodelación. Estará en Winfield House, la residencia del embajador de Estados Unidos.

Después del almuerzo, la reina Isabel acompañó al presidente y a la primera dama a la galería de fotos del palacio, para ver algunas piezas de interés histórico para Estados Unidos.

Woody Johnson, quien además de ser embajador de Estados Unidos en Reino Unido es dueño del equipo de futbol americano New York Jets, calificó la visita de Estado como muy significativa.

“Él sabe que la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos están directamente relacionadas con la seguridad y la prosperidad del Reino Unido”, comentó el diplomático.