Beirut. Los rebeldes sirios enfrentaron el sábado a combatientes afiliados a Al-Qaeda en todo el norte de Siria, en un intento de detener el aumento repentino de la influencia de los extremistas que han estado llevando a cabo ataques y conquistando territorio desde Bagdad a Beirut.

Al mismo tiempo, las fuerzas gubernamentales iraquíes lucharon para contener una revuelta de tribus suníes, algunos de los cuales están vinculados con militantes de Al–Qaeda, en la provincia occidental de Al-Ambar.

Las batallas en ambos lados de la frontera marcaron un momento decisivo para los conflictos cada vez más entrelazados en Irak y Siria, países que han permitido que el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por su sigla en inglés), vinculado a ?Al-Qaeda, emerja como uno de los elementos más poderosos de la región.

Una amplia gama de unidades rebeldes sirias participaron en los combates en las provincias de Idlib y Alepo, las primeras en expulsar a las fuerzas del gobierno después de que los sirios se levantaran en contra del régimen de Bashar al-Assad en el 2011. Unidades del Frente Islámico, así como brigadas de combatientes más moderados se han unido a la lucha.

Gran parte de la lucha en contra del ISIS fue llevada a cabo por el Frente Revolucionario de Siria, una alianza recién formada que incluye brigadas seculares que tratan de presentarse como un baluarte en contra de Al-Qaeda.