Lima.- Los manifestantes en contra de la minería en el sureste de Perú retomaron el miércoles sus protestas, tras una tregua por las elecciones presidenciales, evidenciando que los conflictos sociales serán un reto clave para el mandatario electo, el nacionalista Ollanta Humala.

A la protesta de pobladores que piden la eliminación de todas las concesiones mineras en el sur de Puno, se unieron otros manifestantes de la región que rechazan un millonario proyecto hidroeléctrico entre Perú y Brasil, dijo el dirigente Rufino Machaca a Reuters.

La región de Puno, ubicada a unos 1,000 kilómetros al sur de Lima, es fronteriza con Bolivia y Brasil y alberga a mineras pequeñas especializadas mayormente en la producción de metales preciosos.

Rufino Machaca, dirigente de los pobladores en protesta -mayormente indígenas aymaras-, afirmó que la protesta fue reanudada a las 00.00 horas (0500 GMT), con bloqueos en algunas zonas.

"Exigimos que el Gobierno de Alan García resuelva, porque él fue quien concesionó y pasó todos lo decretos supremos (impulsando la minería)", dijo Rufino en una conversación telefónica.

El dirigente agregó que " si el Gobierno no soluciona seguiremos en huelga hasta el 28 de julio", cuando García entrega el poder a Humala.

Los manifestantes le habían dado una tregua de una semana al Gobierno para evitar interferir en los comicios presidenciales del domingo.

El Gobierno intentó sofocar la protesta al prometer que no otorgará más concesiones mineras y que verificará las existentes para asegurar que no afecten el medio ambiente.

Pero a la vez autorizó el miércoles al Ejército a que custodie, junto a la policía, las instalaciones de servicios públicos esenciales y establecimientos privados.

El viceministro de Minas, Fernando Gala, reiteró en un comunicado que existe una comisión conformada por funcionarios del Ejecutivo y gobierno regional puneño para revisar "caso por caso" todas las concesiones mineras.

En Puno operan mayormente pequeñas mineras con proyectos de metales preciosos, como el depósito de plata Santa Ana desarrollado por la canadiense Bear Creek Mining BCM.V, cuyas acciones se desplomaron hasta un 10 por ciento por el reinicio de la protesta.

Asimismo, la firma Minsur explota uno de los yacimientos de estaño más grandes del mundo en la región.

Pero las grandes mineras del país, como Southern Copper o Buenaventura, no poseen operaciones en Puno.

RETO PARA HUMALA

La protesta se reinició a tres días de la victoria del nacionalista Humala, un militar retirado que se apartó de sus ideas radicales de izquierda para ganar la presidencia, con un mensaje moderado.

Humala es muy popular en el sur de Perú, un bastión electoral en el que ganó con más del 70 por ciento de los votos.

Actualmente , existen más de 200 conflictos sociales latentes en Perú, concentrados mayormente en las zonas donde vive la tercera parte de peruanos que aún es pobre, según el más reciente informe de la oficina de derechos humanos nacional.

Humala ha dicho que buscará revolver los conflictos a través del diálogo, especialmente con la aplicación de una postergada ley de consulta que fue aprobada por el Congreso, pero objetada por García.

También prometió impulsar una mejor distribución de la riqueza, lo que generó temores a que aumente el control estatal en una de las economías que más crece en el mundo y desató una ola de ventas en los mercados locales.

Pero el líder nacionalista envió en la víspera un mensaje conciliador a los inversores, garantizando una vez más que mantendrá las actuales líneas macroeconómicas.

MERCADOS SE RECUPERAN

Los mercados siguieron recuperándose el miércoles. La bolsa subió un 3.52%, mientras que el sol PENPE se apreció un 0.54%, tras hundirse el lunes con el triunfo de Humala.

Perú alberga vastas reservas de minerales e hidrocarburos, que junto a tasas de crecimiento similares a las de China, atraerían inversiones por unos 55,000 millones de dólares para la próxima década.

Pero ese dinero podría encontrar otros destinos su persiste el rechazo -que en ocasiones de torna violento- de pobladores irritados por no sentir los frutos de la bonanza económica y temerosos de que afecten su medio ambiente.

En el 2009, una violenta protesta en contra de la explotación de recursos naturales en la Amazonía dejó más de 30 policías y nativos muertos y se convirtió en la peor crisis del Gobierno de García.

APR