Estrasburgo. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos otorgó una victoria parcial a los grupos de derechos civiles que desafiaron la legalidad de los programas gubernamentales de vigilancia.

La corte decretó que algunos aspectos de los regímenes de vigilancia británicos violaban la Convención Europea de Derechos Humanos. El fallo no es definitivo y admite recurso.

El caso presentado por grupos de libertades civiles, de derechos humanos y de periodistas desafió las prácticas británicas de vigilancia e intercambio de información de inteligencia reveladas por el excontratista del gobierno de Estados Unidos Edward Snowden.

Específicamente, el tribunal determinó que no había suficiente escrutinio independiente de los procesos empleados por los servicios de inteligencia británica para examinar datos y comunicaciones interceptados en masa.

El fallo menciona “una falta de supervisión en todo el proceso de selección” y “la ausencia de garantías reales”.

Los demandantes sospechan que las agencias de espionaje de Londres y Washington podrían haber interceptado sus comunicaciones electrónicas.

Silkie Carlo, directora de Big Brother Watch, dijo que el fallo “demuestra que el señor Snowden estaba en lo correcto con sus valientes denuncias”.

“Con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, el gobierno británico ha adoptado el sistema de vigilancia más autoritario de cualquier país occidental, socavando la democracia y los derechos del público”, expuso Carlo en un comunicado.

Pero el fallo no fue totalmente un revés para los servicios de espionaje británicos. El tribunal manifestó que “está satisfecho” de que tales servicios “se toman en serio sus responsabilidades en cuanto a derechos humanos”.

Gran Bretaña modificó sus leyes de vigilancia desde el inicio del proceso legal, aprobando nuevas normas que, según el gobierno, tienen más garantías de privacidad.