Seúl. Un grupo de funcionarios estadounidenses cruzó a Corea del Norte para intentar salvar la cumbre entre los presidentes Trump y Kim Jong-un del próximo 12 de junio. La semana pasada, Trump envió una carta al mandatario norcoreano donde le expresa que no existen las condiciones para llevar a cabo la reunión.

Sung Kim, exembajador de Estados Unidos en Corea del Sur y ex negociador nuclear con el Norte, fue llamado desde Filipinas, donde se encontraba cumpliendo funciones diplomáticas, para dirigir los preparativos, de acuerdo con una persona familiarizada con la negociación.

Luego de unas sorpresivas conversaciones entre las dos Coreas del pasado sábado, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, dijo que Kim todavía estaba comprometido con la “desnuclearización completa” de la península de Corea. Pero Moon se negó a matizar sobre el significado de la “desnuclearización completa”, lo que sugiere que todavía hay lagunas importantes en cuestión.

Cruzando la línea fronteriza que separa las dos Coreas, Sung Kim se reunió con Choe Son Hui, viceministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, quien había dicho la semana pasada que Pyongyang estaba “reconsiderando” llevar a cabo las conversaciones. Los dos funcionarios se conocen muy bien: ambos negociaron el acuerdo de desnuclearización del 2005 a través de un acuerdo integrado por seis capítulos.

Se espera que las reuniones, confirmadas por Heather Nauert, vocera del Departamento de Estado, continúen hoy y mañana en Tongilgak, un edificio que se encuentra ubicado en la parte norte de la zona desmilitarizada donde Kim Jong-un se reunió con Moon hace dos semanas.

El presidente de Corea del Sur, que desempeña un papel mediador durante las conversaciones, se mostró optimista. “Los dos líderes acordamos que la cumbre de Corea del Norte-EU del 12 de junio debe celebrarse con éxito”, dijo.

En Washington, legisladores y exfuncionarios de inteligencia expresaron, en general, el apoyo para continuar con la cumbre.

Quien no lo hizo fue Marco Rubio: “(Kim) está jugando; las armas, desde el ángulo psicológico, se adhieren a él”.