Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, instó el día de ayer 27 de agosto, a encontrar una “salida” a la crisis generada en Bielorrusia tras la victoria del presidente Alexandre Lukashenko en las elecciones del pasado 9 de agosto y que la oposición considera fraudulenta.

“Estamos convencidos de que todos los participantes en este proceso tendrán el buen sentido común, sin extremismos, para encontrar una salida” a la crisis, declaró el presidente ruso en una entrevista con la cadena de televisión pública Rossiya-24.

Putin señaló que la crisis en Bielorrusia era “asunto de la sociedad y del pueblo bielorruso”. “Nosotros nos comportamos de manera más reservada y neutra que muchos otros países”, opinó.

Lukashenko “me pidió constituir una cierta reserva de agentes de las fuerzas del orden y lo he hecho”, declaró.

“Pero acordamos que no lo usará hasta que la situación esté fuera de control y que los elementos extremistas (...) pasen ciertas barreras: que incendien vehículos, casas, bancos, intenten apoderarse de edificios administrativos”, comentó.

A este respecto, el jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, pidió a Putin que no se entrometa en la crisis política bielorrusa. “Nadie, Rusia tampoco, debe entrometerse”, advirtió Stoltenberg en una entrevista a Bild.

El movimiento de protesta en Bielorrusia, que entra en su tercera semana, no tiene precedentes por su alcance y diversidad, pero corre el riesgo de fracasar ante un presidente con poder absoluto y cerrado a cualquier tipo de diálogo.

Esta protesta, que aglutina a todos los estratos de la sociedad, es algo nuevo por completo en esta ex república soviética.

Hecho inédito

“En la historia de Bielorrusia, esto no tiene precedentes”, señaló Olga Drindova, experta sobre este país en la universidad de Bremen, en Alemania.

“Jamás hubo una movilización tan popular” en Bielorrusia, confirma Katia Glod, del Centro de análisis de políticas europeas en Washington.

El lunes, dos miembros del “consejo”, cuyo objetivo es impulsar una transición pacífica del poder, Serguéi Dilevsky y Olga Kovalkova, fueron arrestados en la entrada a la icónica fábrica de tractores de Minsk (MTZ), por haber organizado una huelga ilegal.

A este respecto, los embajadores de la Unión Europea (UE) ante Minsk advirtieron ayer 27 de agosto, al ministro de Relaciones Exteriores bielorruso que las acciones judiciales contra miembros de la oposición son “inaceptables”, y solicitaron a las autoridades que acepten el diálogo.

Para Andrei Kolesnikov, investigador asociado del centro Carnegie en Moscú, la sociedad civil bielorrusa “no tiene la intención de dormirse tan pronto”.