Puede ser más difícil de predecir lo que dirá el presidente Donald Trump que su par ruso, Vladimir Putin, durante la cumbre del próximo 16 de julio en Helsinki.

De hecho, el rasgo de imprevisibilidad que identifica a Trump contrasta con Vladimir Putin, que es bastante fácil de leer. Y eso debería poner nerviosas a muchas personas.

Con su paso por la KGB, Putin llegará muy bien entrenado a esta reunión, por lo que Trump y sus asesores deberán anticipar tres elementos importantes.

Primero, Putin ha observado el comportamiento que han tenido varios líderes mundiales durante sus respectivos encuentros con Trump. Sabe bien lo que ha funcionado y lo que no. El presidente ruso ofrecerá elogios y halagos a su contraparte; matizará la forma en la que Trump se impuso a la probabilidad que tuvo en su contra durante las elecciones presidenciales que finalmente ganó. Inclusive, el propio presidente ruso sabía de la enorme dificultad que tenía el republicano de ganarle a Hillary Clinton.

Putin también hará hincapié en la enorme capacidad que tiene Trump de generar su propia personalidad, muy lejana a los que pertenecen a la clase política que se comprometen más con las “criaturas del pantano” de Washington. ¿Se acuerdan de la promesa de campaña con la que saltó a la Casa Blanca? Prometió drenar el pantano.

Putin admirará la franqueza y la disposición de Trump para desafiar las normas establecidas, especialmente las utilizadas por sus aliados que se están “aprovechando” de los Estados Unidos.

Putin no desaprovechará la oportunidad de darle crédito a Trump por reunirse con él a pesar de que el fiscal especial Robert Mueller lo está investigando por la posible injerencia rusa en las elecciones presidenciales de noviembre del 2016.

El presidente ruso argumentará que no existen problemas entre los dos líderes, y sobre la relación que Trump tiene con los medios de comunicación, Putin compartirá su opinión respecto de las fake news ya que ellas, precisamente, han sido fuente de la investigación de Mueller sobre la injerencia en la campaña presidencial del 2016.

“Han sido muy injustos los medios con el presidente Trump”, Putin declarará. Y el presidente ruso lo observará con admiración cuando le reconozca que su electorado le ha sido fiel.

El regreso de Obama

En segundo lugar, el presidente Putin dirá que todos los problemas que existen en la actualidad en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia tienen su origen en Barack Obama. Putin comprende que la disposición que ha tenido Trump para revertir el escenario heredado ha sido clara.

En medio de escenarios ambiguos que se presentan durante la campaña, Trump llegó a culpar a Obama de permitirle a Putin anexar Crimea a Rusia.

Ahora, en Helsinki, Putin dirá que fue Obama quien impuso sanciones a Rusia y que, adicionalmente, acusó a Moscú de interferir en las elecciones presidenciales en un claro intento de desacreditar la legitimidad del ganador.

Algo más, Putin justificará la presencia militar de su país en Siria por el fracaso que obtuvo Obama en la región, por lo que él tuvo que tomar las medidas conducentes para asegurar la presidencia del líder sirio Bashar al Assad en contra de extremistas islámicos.

Tenemos los mismos objetivos en Siria, declarará Putin.

Si usted, señor Trump, desea que su ejército abandone totalmente Siria, no se preocupe, nosotros estaremos dispuestos a intervenir. Y sobre la colaboración que Rusia tiene con Irán en el territorio sirio, Putin dirá al presidente estadounidense que no se preocupe.

Obama y los europeos estaban detrás de la revolución en Ucrania, afirmará Putin, lo que ocasionó un golpe de Estado en contra del presidente Viktor Yanukovych. Ese escenario, continuará Putin, provocó que procediera a la anexión de Crimea para proteger a sus ciudadanos.

Después de todo, Putin dirá que los que viven en Crimea hablan ruso por lo que, en realidad, el territorio pertenece a Rusia. La misma explicación que dio Trump en la pasada reunión del G7.

Para buscar el apoyo de Trump sobre la esfera de influencia rusa, el presidente Putin dirá que Obama se hubiera ahorrado muchos problemas si se hubiera preocupado por sus intereses comerciales y políticos con sus socios históricos en lugar de haberse metido a Ucrania. No olvide, agregará Putin, que los informes que revelaron los supuestos pagos al exdirector de campaña de Trump, Paul Manafort, del círculo de Yanukovych, forman parte de la “cacería de brujas” en contra de Trump y se originaron en Ucrania.

Guerra contra entes multilaterales

En tercer lugar, Putin aprovechará a esbozar el deseo de Trump por destruir el orden internacional que ha imperado en las últimas siete décadas, incluyendo a instituciones como la OTAN, la Unión Europea, la Organización Mundial del Comercio y el G7. 

Putin alegará que él y Trump han sufrido de las acciones que han desarrollado dichas instituciones y que sólo han buscado bloquear a Rusia y explotar la generosidad de Estados Unidos. Comencemos, insistirá Putin, a construir la mejor asociación entre Rusia y los Estados Unidos.

Sólo Trump, afirmará Putin, es lo suficientemente valiente como para dejar de lado estas instituciones obsoletas y construir un nuevo orden en su lugar. Tal fundamento debería ser establecido por las dos grandes potencias, Rusia y los Estados Unidos, y dirigidas por sus dos grandes líderes actuales.

Su reunión en Helsinki abre el camino para que los dos líderes hagan historia, dirán ambos.

Los países más pequeños sólo intentan obstaculizar el gran futuro que ambas naciones pueden construir. ¡De hecho, Putin dirá que sólo Trump y él podrán hacer que el futuro de Estados Unidos y Rusia sea mucho mejor!

Si las cosas no salen muy bien el próximo lunes en Helsinki, entonces Putin anunciará una nueva cumbre en su casa de la playa.

La realidad

La parte más aterradora de los escenarios esbozados líneas arriba es que la reunión entre Putin y Trump puede ser todo un éxito.

El afán de Trump por reunirse con Putin; la llamada que le hizo en marzo para felicitarlo por su “reelección”; y su negativa a creer que Putin pudo haber intervenido en las elecciones presidenciales de noviembre del 2016 son tres ejemplos del optimismo que ha presentado el presidente estadounidense sobre Putin.

Sólo podemos esperar que la imprevisibilidad de Trump demuestre que este mal pronóstico sea erróneo.

Veremos qué ocurrirá el próximo lunes en Helsinki. Por fin, después de 18 meses que ha durado el gobierno del presidente Trump, se van a reunir teniendo como audiencia al mundo entero un día después de que termine el Mundial de futbol de Rusia.

De Putin sabemos lo que él espera de la reunión; de Trump no sabemos nada.