Barcelona. El impasse es cubierto por la guerra mediática. El canal autonómico catalán presenta la cascada de escenas violentas producidas el domingo pasado, día del referéndum inconstitucional. Del otro lado, TVE amplía la producción de reportajes sobre escraches en hoteles donde se hospedan miembros de la policía nacional y la guardia civil que  violentaron las calles de Barcelona el pasado domingo.

Ayer, la narrativa mediática saltó a las calles por segundo día consecutivo con el agregado de una huelga general traducida en piquetes en las entradas a Barcelona y en algunas avenidas. El transporte púbico paró y desde las 5:00 de la tarde fue reanudado parcialmente.

En el Arco del Triunfo pasaban cientos de jóvenes con banderas independentistas (esteladas) para sumarse a una manifestación en contra de la violencia y a favor de la independencia; de acuerdo con la guardia urbana, más de 700,000 personas participaron. “Las calles siempre serán nuestras”, recordaban los catalanes en un claro mensaje a la policía que salió a las calles el domingo para intentar frenar el referéndum.

En un pequeño café del Paseo San Juan, Oriol asegura que el Parlamento catalán declarará la independencia de manera unilateral durante las próximas horas. “Son demasiados agravios”. Bruno, su sobrino, veía en su celular que a las 8 saldría el rey Felipe a dar un mensaje.

“Es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”, mencionaría el sucesor del monarca Juan Carlos un par de horas después de que Bruno sonreía al leer la noticia en un claro reflejo del sentir de los adeptos a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido que hoy tendría el mayor número de votos ante el escenario de la celebración de elecciones legislativas. ERC es un partido republicano, antimonárquico.

En lo que Felipe VI tuvo razón fue en su reconocimiento de “la extrema gravedad” que vive España. La sonrisa sarcástica de Bruno, probablemente él mismo la repitió en caso de que decidiera ver el mensaje del rey cuando dijo a través de la televisión: “(En Cataluña) han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana”.

Previo al mensaje del rey, Carles Puigdemont revelaba a la BBC que en cuestión de días el Parlamento proclamará la independencia unilateral de Cataluña.

La descomposición política, a velocidad de la luz; como si la inflación se disparara de minuto a minuto.

Las proclamas independentistas de los manifestantes se podrían convertir en realidad en cuestión de horas.

Maria Rosa, debajo del Arco del Triunfo, comenta que tiene miedo de que estalle la violencia. Lo dice en el momento en que dos chicas se golpean y se jalan con furia de los pelos. Un anciano intenta tranquilizar a una de ellas pero es empujado por la amiga de una de las protagonistas del pleito. El Arco del Triunfo como escenario de una derrota social. Una hora después, una de las dos chicas grita “Viva España” frente a un bar. ¿De qué depende la violencia? De lo frágil que son las emociones. Para Puigdemont, la emoción de la independencia es metaconstitucional; para Rajoy, un montón de basura.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, reacciona ante el mensaje del rey con distanciamiento. “No en nuestro nombre”. El mensaje de Felipe VI nos ha dejado preocupados y sorprendidos. Hay muchos españoles que sentimos que la violencia de estos días tiene que cesar y Felipe VI no ha mostrado ni una sola vez preocupación por los heridos del domingo”.

Los soflamas dejan pólvora en el ambiente; un escenario donde todos los protagonistas parecen llevan cerillos en la mano.

Y así poco a poco el martes se derrite entre el fuego del odio. Una noche triste para estar en el Arco del Triunfo.