Phoenix.- Miles de manifestantes de todo el país marcharon hasta el Capitolio de Arizona para protestar contra la severa ley adoptada por ese estado para combatir la inmigración ilegal.

Los activistas que se oponen a la ley, muchos de los cuales portaron banderas de México y Estados Unidos, suspendieron un boicot contra Arizona para traer gente de todo el país en autobuses.

La policía se negó a dar un estimado de los participantes, pero al parecer, fueron entre 10,000 y 20,000 las personas que desafiaron el calor de unos 35 grados centígrados para condenar la ley. Los organizadores habían confiado en reunir hasta 50,000 personas.

El centro de Phoenix se pobló de manifestantes con carteles y banderas estadounidenses. Decenas de policías vigilaban a lo largo del recorrido de ocho kilómetros (cinco millas), mientras helicópteros sobrevolaban la zona.

Aproximadamente 20 personas fueron atendidas por síntomas relacionados con calor y fatiga, y siete de ellas fueron llevadas a un hospital, dijo el sargento Tommy Thompson, portavoz de la policía de Phoenix. No se registraron arrestos ni otros incidentes, señaló.

Opositores a la ley también se reunieron en las sedes legislativas de algunos estados, incluidos Texas y Oregón, mientras que cerca a de 300 personas se manifestaron frente a la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México exigiendo la legalización de trabajadores mexicanos indocumentados.

También el sábado, unos 7,000 simpatizantes de la ley de Arizona se reunieron por la noche en un estadio de béisbol en el suburbio de Tempe, para instar a los estadounidenses que piensan como ellos a aumentar sus compras de productos de ese estado, con el fin de revertir el boicot.

En San Francisco, aproximadamente 500 personas se reunieron el sábado por la noche afuera del AT&T Park, donde los Gigantes estaban jugando contra los Diamondbacks de Arizona. Líderes de la manifestación dijeron que fue organizada para presionar por un boicot contra Arizona.

Los detractores de la ley, que entrará en vigencia el 29 de julio, sostienen que es injusta con los hispanos y podría ocasionar la caracterización racial por parte de la policía. Empero, sus partidarios dicen que Arizona intenta hacer cumplir las leyes de inmigración porque el gobierno federal ha renunciado a esa responsabilidad.

La ley exige que la policía, detenga a un conductor por una infracción de tráfico o interrogue a una persona sobre posibles transgresiones de la ley, le pida que aclare su situación de inmigración si existe una sospecha razonable' de que se encuentra ilegalmente en el país.

Arizona es el campo de pruebas de la legislación más draconiana y antiinmigración en este país , opinó Pablo Alvarado, director ejecutivo de la entidad activista National Day Laborer Organizing Network.

Los activistas que se oponen a la ley han instado a cancelar las convenciones en el estado y a evitar hacer negocios con compañías de allí, con la esperanza de presionar a los legisladores para que revoquen su medida.

Alfredo Gutiérrez, presidente del grupo activista Somos América, aclaró que el boicot no incluye a las personas que acuden a Arizona para protestar contra la ley. Los defensores del boicot dicen que lograron espacio en galpones para que 5,000 personas puedan dormir en catres en lugar de hacerlo en hoteles.

Los activistas quieren que el presidente Barack Obama ordene a las autoridades federales de inmigración que no reciban a los indocumentados detenidos por las autoridades de Arizona.

Los partidarios de la ley han intentado neutralizar el impacto económico del boicot atrayendo otros visitantes al estado.

Creemos que Arizona es El Alamo de Estados Unidos en la lucha contra la inmigración ilegal , dijo Gina Loudon, organizadora del antiboicot, en alusión a la célebre batalla de 1836 entre México y una milicia texana. Los guardias fronterizos y los organismos policiales de Arizona están faltos de personal, de armas, y abrumados por el trabajo al intentar defender la frontera y contener la invasión''.

La nueva ley también convierte en un delito estatal residir ilegalmente en el país o entorpecer el tránsito durante la contratación de jornaleros, sin importar si éstos están en el país legalmente o no.