Eliot Cohen, ex asesor del presidente George W. Bush y actualmente profesor de estudios estratégicos en la Universidad Johns Hopkins, ha sido una de las voces de política exterior más apasionadas en contra del entonces candidato republicano y hoy presidente. #NeverTrump fue un hashtag que ocupó Cohen; además, firmó una carta junto a 50 personalidades republicanas para mostrar su rechazo.

Cohen acaba de lanzar a la venta su libro The Big Stick: The Limits of Soft Power and The Necessity of Military Force (Política del garrote: los límites del poder blando y la necesidad de la fuerza militar); él lo define como una guía para comprender la victoria de Trump.

Bajo la presidencia de Barack Obama nos pareció perder la conexión entre el poder militar y la diplomacia. ¿Cómo podemos volver a conectar el poder duro y suave, en caso de que se requiera?

Son conceptos distintos: Obama parecía devaluar el poder militar y Trump, sospecho, devaluará la diplomacia.

La construcción del poder blando es más complejo; por ejemplo, tenemos algunas herramientas de sanciones financieras; sin embargo, pongo el caso de Corea del Norte: es la nación con el mayor número de sanciones y aun así continúa escalando la producción de misiles intercontinentales.

Otro ejemplo, nuestro sistema educativo es parte de nuestro poder blando, sin duda, pero Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro de los atentados del 9 de septiembre del 2001, tenía un título universitario estadounidense.

¿Qué pueden decir los internacionalistas, lo mismo de izquierda y de derecha, sobre la necesidad de mantener el liderazgo global después de 15 años de guerra contra el terrorismo?

Deben de ayudar a los ciudadanos a comprender que el potencial de catástrofe con Trump es real; que para Estados Unidos no hay alternativa de poner en duda el liderazgo global; que la última vez que un gran número de estadounidenses creyeron en el lema America first , terminamos con un nazi ocupando Europa y Pearl Harbor.

El secretario de Defensa, James Mattis; el director de la CIA, Mike Pompeo; el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, y gobernador Haley fueron contundentes y radicales durante sus respectivas audiencias de aceptación en el Senado, ¿si sus visiones son compartidas por Trump, lo hace feliz a usted? Y si no es así y el nuevo presidente está en desacuerdo con sus principales asesores de seguridad nacional ¿qué sucederá?

Yo estaría encantado si ellos hubieran compartido su idea de Estados Unidos, primero ; sin embargo, ellos no pueden confrontar su retórica de campaña o el discurso inaugural. Sospecho que Trump desea que sus asesores estén en desacuerdo con él. Ése es su estilo. Es lo que significa la política en nuestros tiempos.

El libro de Cohen llega en un buen momento. De manera inédita, el presidente de Estados Unidos está rechazando ser líder de la diplomacia global. Cohen explica la necesidad de que su país no se aleje del concierto de las naciones.