El presunto asesino de un niño bosnio de cuatro años de edad refugiado en Alemania reconoció haber matado a otro niño de seis años desaparecido desde julio, anunció este viernes 30 de octubre la policía.

"El hombre confesó durante la noche que también mató a Elias", un niño de seis años que había desaparecido en Potsdam (este), indicó a la AFP el portavoz de la policía de Berlín, Stefan Redlich.

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En los dos casos se trata de crímenes de "carácter sexual", aseguró la prensa alemana, sin citar fuentes ni otras precisiones.

La fiscalía y la policía de Berlín tienen previsto dar una rueda de prensa en la tarde del viernes.

El cuerpo del pequeño Elias, cuyo retrato se había difundido extensamente desde su desaparición el 8 de julio, apareció enterrado en un jardín, dijo a la AFP una fuente cercana al caso.

El presunto asesino, al que se identificó como Silvio S., de 32 años, fue detenido después de que su madre llamara a la policía asegurando que su hijo había reconocido que había matado a Mohamed, un niño de 4 años desaparecido desde el 1 de octubre.

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La policía berlinesa detuvo el jueves al individuo y encontró "el cuerpo de un niño" en el maletero de su coche, cubierto por una cama para gatos.

Mohamed, un niño bosnio de cuatro años, había desaparecido delante del Lagesco, principal centro de acogida de refugiados y de presentación de solicitudes de asilo de Berlín, donde se formaban cada día inmensas colas de personas que querían registrar su llegada a Alemania.

El pequeño Mohamed murió el 2 de octubre, precisó este viernes la policía.

La policía examina ahora otros casos de niños desaparecidos en los que podría estar implicado el sospechoso, aseguró el diario Berliner Zeitung, citando a la policía. El diario destaca la desaparición de una niña de cinco años en Stendal, en la región (Land) de Sajonia-Anhalt.

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Mohamed, cuya muerte causó una gran conmoción en Berlín, vivía desde hacía más de un año con su madre y otros dos niños en la capital alemana, adonde había llegado desde Bosnia Herzegovina.

El Lagesco se ha convertido en un ejemplo de las dificultades con las que se topa Alemania para hacerse cargo de los cientos de miles de migrantes que llegan al país.

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