La ONU se esforzaba este domingo en allanar el camino en las negociaciones entre el régimen y la oposición de Siria, donde un atentado cerca de Damasco reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI) dejó medio centenar de muertos.

La presión por el inicio de las negociaciones, comprometidas por duros cruces de acusaciones, se acentuó cuando el secretario estadounidense de Estado, John Kerry, instó a las partes a "aprovechar la ocasión" para poner fin a un conflicto que desde marzo de 2011 dejó 260,000 muertos y millones de desplazados.

Kerry urgió además al régimen de Bashar al Asad que permita la entrada de ayuda humanitaria en las ciudades asediadas por sus tropas.

El delegado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunció que el lunes se reunirá por separado con los representantes del gobierno y de la oposición.

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De Mistura espera llevar a ambas partes a mantener esos contactos durante seis meses, plazo impuesto por la ONU para abrir un proceso de transición que concluiría con elecciones a mediados del 2017.

El delegado de la ONU se declaró "optimista", pese a las críticas ques e intercambiaron los beligerantes apenas llegaron a Ginebra.

El embajador sirio ante la ONU, Bashar al Jaafari, quien encabeza la delegación del régimen, dijo que Damasco quiere "poner fin al baño de sangre", pero considera que la oposición no está siendo "seria".

El principal grupo de oposición, que vaciló durante días antes de aceptar participar en las negociaciones, afirmó que no se unirá formalmente a las conversaciones a menos que se levanten los sitios de varias ciudades, se detengan los bombardeos contra civiles y se libere a prisioneros.

"Vinimos a Ginebra únicamente después de que se firmaran compromisos escritos de que habrá progresos en los temas humanitarios", dijo Basma Kodmani, portavoz del Alto Comité de Negociaciones (ACN, oposición).

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"Estamos aquí para mantener negociaciones políticas, pero no podemos iniciarlas hasta que nos concedan estas demandas", dijo Kodmani a la prensa en Ginebra.

El delegado del régimen respondió que quienes establecen condiciones previas a las negociaciones "están violando el acuerdo preparatorio de la ONU".

El líder de la organización insurgente siria Ejército del Islam, Mohamed Allush, anunció que concurrirá a Ginebra como jefe negociador de los rebeldes.

"Estoy en camino. Voy a ser el jefe negociador", declaró Mohamed Allush, que espera estar en Ginebra el lunes.

Ataque en Damasco

Pese a los esfuerzos diplomáticos, la violencia en el terreno no da tregua. El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó este domingo una triple explosión cerca de una mezquita chiita al sur de Damasco que dejó al menos 50 muertos y 110 heridos.

Un coche bomba estalló frente a una estación de autobuses cerca de la mezquita de Sayeda Zeinab, informó la agencia Sana. Luego dos kamikazes se hicieron estallar cuando la muchedumbre empezaba a congregarse en el lugar de la explosión, dejando 110 heridos.

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"Dos soldados del califato llevaron a cabo operaciones en una guarida de infieles en la zona de Sayeda Zeinab, matando al menos a 50 personas e hiriendo a 120", afirmó el EI, un grupo radical sunita que controla amplias zonas de Siria e Irak.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en el Reino Unido, subió el balance de fallecidos a 63, de los cuales 29 son civiles. Según la ONG, murieron 5 niños y 25 milicianos chiitas extranjeros.

Para la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, este tipo de ataques está claramente orientado a "perturbar los intentos para iniciar un diálogo político".

Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció el sábado que en la ciudad siria de Madaya, cerca de Damasco, 46 personas han muerto de hambre desde el 1 de diciembre. Esta ciudad de 40,000 habitantes está sitiada por las fuerzas del régimen.

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Además de Madaya, otras 13 localidades están asediadas por el gobierno, pero también por rebeldes o por el EI, según la ONU.

Los civiles son además víctimas de bombardeos del ejército leal a Bashar al Asad y de Rusia, su principal aliado, que según el OSDH han matado a 1.400 civiles desde el inicio de su ofensiva aérea el 30 de septiembre.

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