Sana. El presidente de Yemen y el líder tribal más poderoso del país llegaron a un acuerdo para poner fin a cinco días de enfrentamientos urbanos que han dejado al menos 124 muertos y que han amenazado con sumir la nación en una guerra civil.

Los choques entre fuerzas leales a ambos adversarios hicieron que la semana pasada fuera la más mortífera desde hace tres meses, cuando estallaron las protestas callejeras y masivas en busca de poner fin a los 33 años de régimen del presidente Alí Abdalá Salé. Aunque el acuerdo podría evitar más derramamiento de sangre, haría poco por resolver la crisis más amplia, pues Salé ha rechazado los intentos por llegar a una negociación que incluya su renuncia.

Los enfrentamientos de la última semana comenzaron cuando las fuerzas de seguridad de Salé atacaron la vivienda del jeque Sadek al-Ahmar, jefe de la poderosa confederación tribal Hasid y antiguo aliado que abandonó al líder yemení y que se unió a las protestas.

Miembros de la tribu de al-Ahmar, armados, salieron en defensa de su líder y tomaron el control de numerosos edificios gubernamentales en el barrio de Hasaba, en la capital, Saná, durante intensos enfrentamientos.

Los combates se extendieron afuera de la capital, el viernes, cuando los combatientes tribales tomaron dos puestos del ejército, al norte.

Un miembro del comité de líderes tribales que mediaron el acuerdo dijo que ambas partes accedieron a retirar sus fuerzas del barrio a partir del domingo por la mañana.

El comité de mediación tomará el control de los inmuebles gubernamentales incautados por combatientes tribales, de modo que los civiles puedan regresar al área, dijo el mediador.

Un asesor de al-Ahmar ha confirmado el acuerdo. "El comité alcanzó un acuerdo y lo cumpliremos", aseguró.

Ambos hablaron a condición de permanecer anónimos por no tener autorización de hablar con la prensa.

EISS