El gobierno del presidente de Colombia, Iván Duque, ordenó el domingo al Congreso retirar un polémico proyecto de reforma fiscal para subir los impuestos que desató protestas de los sindicatos y organizaciones sociales en medio de las que al menos seis personas murieron y cientos más resultaron heridas.

Los sindicatos y las organizaciones sociales iniciaron el miércoles protestas en el país de 50 millones de habitantes para exigir al gobierno de Duque el retiro del proyecto, pero en principio el mandatario se negó con el argumento de que la reforma era necesaria e inaplazable para estabilizar las finanzas públicas y mantener los programas de asistencia social.

"Le solicito al Congreso de la República el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos y así evitar incertidumbre financiera", dijo Duque en una declaración.

Durante las protestas se registraron disturbios y actos de vandalismo en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali en donde encapuchados atacaron sucursales bancarias, oficinas gubernamentales, saquearon establecimientos comerciales e incendiaron estaciones de transporte público y autobuses.

Pese a la decisión de retirar el proyecto, que contaba con el rechazo de los principales partidos políticos, Duque anunció que se necesita un consenso para construir una reforma y garantizar la continuidad de programas sociales destinados a mantener un ingreso básico a 3.4 millones de hogares y la educación universitaria gratuita a más de 700,000 jóvenes.

El presidente dijo que después de dialogar con representantes de los partidos políticos, alcaldes, gobernadores y líderes empresariales escuchó propuestas para financiar los programas sociales y garantizar la sostenibilidad fiscal del país sin afectar a la clase media ni a los más vulnerables.

Duque reveló que algunas iniciativas incluyen una sobretasa de renta temporal a las empresas, la prorroga transitoria del impuesto al patrimonio y a los dividendos, una sobretasa de renta a las personas de mayores ingresos y un plan de austeridad de gastos del Estado.

Opositores a la reforma celebran

"Este es un momento de grandeza y de proteger a los más vulnerables, de invitar a la construcción y no al odio y a la destrucción, es el momento de trabajar en conjunto entre todos y sin mezquindad", aseguró el presidente al reiterar que no habrá cobro de impuestos para bienes y servicios, y que quienes actualmente no pagan tributos no lo harán.

Legisladores de izquierda, sindicatos y organizaciones sociales calificaron el retiro del proyecto de reforma fiscal como una victoria.

En algunos barrios de las principales ciudades del país se escucharon "cacerolazos" de celebración, una protesta tradicional en la que la gente golpea cacerolas y ollas.

"Son los jóvenes, las organizaciones sociales y la ciudadanía movilizada quienes pusieron los muertos y derrotaron al Gobierno", dijo en su cuenta de Twitter el senador Iván Cepeda. "Que el Gobierno no vaya a presentar la misma reforma maquillada, la ciudadanía no aceptará engaños. Se requiere que los poderosos pongan recursos".

Todavía no hay un conteo oficial definitivo de las muertes relacionadas con las protestas en medio de saqueos y actos de vandalismo.

Las autoridades de Cali, la tercera ciudad más poblada del país y en donde las manifestaciones han sido violentas, confirmaron que tres personas perdieron la vida. Un oficial de la policía murió tras ser apuñalado en medio de desórdenes en la ciudad de Soacha, mientras que un joven murió en Ibagué y otro en el municipio de Madrid.

Los grupos de derechos humanos denunciaron abusos policiales y reportaron más de 20 muertes relacionadas con las protestas.

Aunque se espera que el retiro del proyecto calme las protestas, Duque anunció a última hora del sábado que las ciudades con alto riesgo de disturbios recibirían asistencia militar, una oferta rechazada por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López