Londres. La prensa británica se volcó contra el presidente Obama, el Congreso y los estadounidenses en general el fin de semana, al denunciar el salvaje trato que recibió el presidente de BP, Tony Hayward, durante una comparecencia en la Cámara Baja.

En reacción a lo que diversos medios y comentaristas describieron como un salvaje interrogatorio , un espectáculo hipócrita y hasta un juicio estalinista , los diarios tabloides se lanzaron contra lo que percibieron como un sentir antibritánico, durante la audiencia de seis horas, el jueves en un panel del Comité de Energía y Comercio de la Cámara Baja.

Por su parte, los políticos británicos se deslindaron de la controversia, aunque un integrante del gabinete del primer ministro David Cameron expresó simpatía por el gobierno de Obama. Chris Huhne, ministro de Energía y Cambio Climático, comentó: Debemos poner esto en el contexto de la crisis ambiental que Barack Obama enfrenta en el Golfo de México .

En una entrevista televisiva, Huhne criticó a los tabloides que lamentan la supuesta retórica anti-británica proveniente de Washington. A algunos de ellos les gustaría que repitiéramos la guerra de la Independencia (estadounidense) . Aunque Huhne admitió que hay una cierta retórica emanando de Washington: No es antibritánica, según reconoció el canciller William Hague .

Lo que sí hay, dijo Huhne, es una clara retórica antiBP y en contra de las grandes petroleras, por la comprensible razón de que se trata de una catástrofe ambiental que ha costado vidas y formas de vida .

El propio Primer Ministro salió a defender a BP durante una visita a Bruselas, insistiendo que se trata de una importante multinacional que es vital no sólo para Gran Bretaña, también para Estados Unidos.

La empresa, dijo Cameron, reconoce que tiene enormes obligaciones y que tendrá que pagar enormes sumas de dinero para contener el derrame del Golfo, limpiar la contaminación y cubrir una compensación adecuada a los afectados.