De preguntarle a los estrategas demócratas ¿cuándo quisieran que ocurriera la elección?, todos ellos responderían al unísono que hoy. De hacerle la misma pregunta a los estrategas republicanos, ellos reconocerían que están contentos de tener hasta el 6 de noviembre para presentar su caso a los votantes.

Pero lo que los consultores experimentados y los profesionales del partido -en ambos lados- reconocen es que el panorama ha cambiado en favor de los demócratas en las últimas semanas. Dicho movimiento, el cual ha sido documentado a nivel presidencial pero, de acuerdo con las conversaciones con personas que ponen mucha atención a las carreras por el Senado y la Cámara de Representantes, éste también ocurre en la parte baja de la boleta electoral.

El deslizamiento, destacan rápidamente los republicanos, es menor en sus datos privados que en algunas encuestas públicas; han perdido de uno a tres puntos en la mayoría de los lugares, indicó una fuente del Partido Republicano, pero no de cinco a siete (o más) como han demostrado algunos datos públicos.

Si bien no hay acuerdo generalizado entre los estrategas pro democrátas (o antirrepublicanos) hay menor uniformidad cuando se trata de definir los porqués detrás de este cambio.

Entre las razones que proponen los republicanos se encuentran:

*El rebote de la Convención Nacional Demócrata se ha prolongado hasta septiembre, en el marco de que el expresidente Bill Clinton, puso a trabajar su discurso en la convención en contra del Partido Republicano. Clinton logró, de una manera en la que Obama no puede o tiene, formular a los votantes lo que se juega en la elección y lo que significa tomar una decisión.

*Hay últimamente una conmoción de optimismo en el país, más notablemente en la mejora de números que reflejan estar en el buen camino en la mayoría de las encuestas estatales y nacionales. Al mismo tiempo que más gente piensa que el país va en la dirección equivocada, la diferencia no es tan abismal como lo fue meses atrás. De mano de tal creciente optimismo, aumentó el número de personas que aprueban la gestión de Obama en el tema de la economía.

*La campaña del exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, ha tenido muchos problemas para imponer su mensaje preferido: Obama maneja mal la economía y es el momento para un cambio, por lo menos en las últimas dos semanas.

Lo que nadie sabe es si esto se trata de un pico temporal para Obama y los demócratas en la parte baja de la boleta electoral o si ésta es la nueva normalidad. Mucho depende de la economía o, más bien, de cómo perciba la economía la gente.

Para esto, los republicanos tienen marcados en sus calendarios los próximos miércoles y viernes. El miércoles, Obama y Romney debaten por primera vez. El viernes, se publica el informe de empleo de septiembre. Ambos eventos atraerán muchísimas miradas. Y siempre que mucha gente pone atención, existe la posibilidad de que la dinámica de la carrera pueda cambiar.

Romney ve directamente a la cámara

La campaña de Romney ha lanzado un anuncio en el que su candidato le habla directamente a la Cámara acerca de los problemas económicos del país.

El presidente Obama y yo nos preocupamos por las familias pobres y de clase media. La diferencia es que mis políticas lograrán que las cosas estén mejor para ellos. No debemos medir la compasión con el número de personas que reciben asistencia social. Debemos medir la compasión en términos de cuántas personas son capaces de dejar de recibir tal asistencia y conseguir un trabajo bien pagado , expone Romney en el comercial.

Romney también recita las estadísticas sobre el número de estadounidenses que viven en la pobreza y asegura que su plan va a crear 12 millones de empleos.

Cierra con la frase: No podemos permitirnos otros cuatro años como los últimos cuatro años .