A menos de 24 horas de que los demócratas pronunciaran públicamente su deseo de tirarse por el acantilado fiscal, a finales de este año, si los republicanos se niegan a abandonar su oposición a poner fin a los recortes de impuestos para ciertos niveles de ingresos, ya hay buenas noticias para ellos: el público está de su lado.

De las personas entrevistadas para una nueva encuesta del Centro de Investigación Pew, 44% afirmó que un aumento de impuestos para los estadounidenses con ingresos superiores a 250,000 dólares anuales, medida que el presidente Obama y los demócratas del Congreso presionan por lograr, ayudaría a la economía, mientras que 22% dijo que afectaría a la economía.

Del mismo modo, 41% de los encuestados contestó que aumentar los impuestos a los ricos haría al sistema tributario más justo , mientras que 21% dijo que lo haría menos justo .

Los números son aún más alentadores para Obama (y los demócratas en general) entre los independientes. Por un margen de más de dos a uno (41 contra 18%) los independientes sin filiación política creen que la medida en cuestión sería de gran ayuda para la economía.

Sin embargo, este tema entre los independientes, lo mismo es bueno para Obama, como es un reto para él: muchos votantes no afiliados aún no son conscientes de que Obama es el candidato que promueve que terminen los recortes de impuestos a los ingresos superiores a los 250,000 dólares

De los independientes, 53% estaba consciente de que Obama es el candidato que apoya el aumento de impuestos para los ingresos más elevados. Eso, por supuesto, significa que 47%, o bien no estaban al tanto (20%), pensaba que Romney era quien presionaba la medida (7%) o que ambos o ninguno de los candidatos presidenciales abogaba por la mencionada política (20 por ciento).

El objetivo de Obama es simple pero difícil de lograr. Es muy sencillo en el aspecto que puede hablar acerca del incremento de impuestos en cada evento en el que se presente y en el que su campaña puede publicar anuncios que promocionan tal propuesta.

Lo que lo hace un poco difícil es que las ondas de televisión en los estados indecisos ya están totalmente inundadas con anuncios y lograr romper con esa inercia para llegar a los independientes es una tarea por demás difícil.