El presidente Donald Trump intervino personalmente para convencer al legislador republicano Rand Paul a dar su visto bueno en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para convertir al director de la CIA, Mike Pompeo, en el nuevo secretario de Estado.

Pompeo logró el mínimo necesario para avanzar al pleno de la Cámara, donde se espera que reciba el respaldo necesario para convertirse en el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense.

“He cambiado de opinión, porque (el director Pompeo) me aseguró que aprendió sus lecciones. Sólo el tiempo dirá si lo hizo (...) Acepto sus palabras de que entendió que la guerra en Irak fue un error”, dijo antes de depositar su voto en el comité. Paul, quien objetaba que el actual director de la CIA no condenara la invasión de Irak ni la continuación de la guerra en Afganistán.

Pompeo es percibido como un “halcón” en política exterior y, como expresaron varios demócratas al razonar su oposición al nominado, temen que refuerce las posiciones extremas que el presidente Trump ha expresado en temas como Irán, Corea del Norte o Venezuela.

Pompeo evitó así la vergüenza de haber sido el primer nominado a secretario de Estado en no recibir el visto bueno del comité en casi un siglo (desde que se lleva el registro público de los votos del comité).