Managua. La policía nicaragüense arrestó a decenas de personas, impidiendo que se llevara a cabo una nueva marcha de la oposición para exigir la renuncia del presidente Daniel Ortega.

Las protestas contra el gobierno comenzaron en abril como reacción a una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para incluir demandas de justicia por la muerte de decenas de estudiantes durante las primeras manifestaciones.

La policía nacional reportó la detención de 38 personas, pero indicó que ocho de ellas fueron puestas en libertad. Entre los retenidos se encuentran activistas y dirigentes políticos, según un listado divulgado por la organización no gubernamental nicaragüense Comisión Permanente de Derechos Humanos.

La policía había advertido el sábado que la protesta era ilegal y que haría lo que fuera para impedirla. Ortega criticó también la marcha durante un discurso ante sus seguidores. “Están sedientos de sangre”, arengó.

Desde tempranas horas tropas especiales de la policía y simpatizantes del gobierno comenzaron a patrullar las calles de Managua, agrediendo incluso a periodistas.

Según organismos de derechos humanos y Naciones Unidas, la respuesta de las autoridades ha sido represiva y sostienen que cientos de personas han muerto en medio de la violencia, en su mayoría a manos de las fuerzas del orden o grupos afines al presidente.