Las advertencias suenan como si se tratara de una película de espías hollywoodense: los chinos integran un programa malicioso (malware) en el sistema de cámaras de seguridad de un vagón del Metro de Washington que permite vigilar a funcionarios del Pentágono o de la Casa Blanca mientras viajan en la Línea Azul, enviando imágenes a Beijing.

O pensemos que sensores instalados en vagones graban discretamente las conversaciones de los funcionarios.

El Congreso y el Pentágono se han tomado en serio las advertencias, y ahora el Metro también hará lo mismo. La agencia de transporte en Washington decidió reforzar la seguridad cibernética en los contratos que adjudicará en este año para adquirir vagones de Metro.

La decisión que ha tomado el Metro de Washington se produce en medio de la presión por parte de China en su intento de dominar el multimillonario mercado de vagones de Metro en todo Estados Unidos.

La empresa ferroviaria de origen chino Railway Rolling Stock Corp ha ofrecido precios de ganga para ganar cuatro de los cinco grandes contratos de vagones de Metro en Estados Unidos.

Ninguna compañía estadounidense fabrica vagones de Metro, por lo que China compite en ese mercado contra compañías de Asia, Europa y Canadá.

Vínculos, entre fabricantes con el gobierno chino

“Mi preocupación es que las empresas (chinas) patrocinadas por el estado pueden servir como plataformas para dirigir el ciberespionaje contra los Estados Unidos”, dijo David Horner, quien representa al gobierno federal como subsecretario adjunto de Transporte en Estados Unidos.

“Estos riesgos hoy en día no se comprenden con amplitud, pero su importancia se está manifestando muy rápido”.

Por su parte, Andrew Grotto, exdirector de Política de Ciberseguridad en el Consejo de Seguridad Nacional comenta sobre el tema: “El riesgo de espionaje es excepcionalmente alto en la capital de nuestra nación”.

Actualmente, es miembro del Centro para la Seguridad y Cooperación Internacional de la Universidad de Stanford. A través de un correo electrónico responde al diario The Washington Post: “El malware podría desviar los datos recopilados de las cámaras de seguridad de alta definición. Un adversario con esos datos podría luego usar algoritmos de reconocimiento facial para rastrear a los usuarios”.

China ha sido acusada de incorporar tecnología de espionaje en sus productos. En mayo, el Pentágono ordenó a los miembros del servicio en las bases militares que dejaran de usar los teléfonos fabricados por las compañías ZTE y Huawei debido a los riesgos de seguridad.

Todo parecería ser parte de un guion paranoico y exitoso de una serie de televisión. Pero todo es posible tratándose de tecnología.