La tormenta tropical Barry se formó el jueves en el Golfo de México y se dirigía hacia Nueva Orleans, donde se espera que toque tierra como el primer huracán de la temporada 2019 del Atlántico en las próximas horas.

La tormenta presentaba vientos máximos sostenidos de 64 kilómetros por hora a las 15:00 GMT, de acuerdo al Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por su sigla en inglés) de Estados Unidos.

Meteorólogos emitieron advertencias sobre marejadas peligrosas en la costa de Luisiana, desde el sur de Nueva Orleans y la desembocadura del Río Atchafalaya hasta el balneario de Shell Beach.

"Esta es una situación que pone vidas en riesgo", indicó el más reciente reporte de NWS.

La tormenta de lento avance se localizaba a unos 150 kilómetros al sur-sureste de la desembocadura del Río Misisipi, de acuerdo al Centro Nacional de Huracanes (CNH).

Aunque Barry aún no presenta vientos con fuerza de huracán, las autoridades advirtieron sobre fuertes lluvias y aumentos de marejadas violentas que podrían amenazar las zonas bajas de Nueva Orleans, que el jueves ya sufría por algunos anegamientos.

Meteorólogos prevén la caída de entre 250 y 500 milímetros de lluvia en la costa estadounidense del Golfo de México el viernes y el sábado, desde el este de Texas hasta el litoral de Luisiana.

"Toda el área se llenará de agua, lo peor se prevé para el sábado", dijo David Roth, meteorólogo de Centro Nacional de Pronósticos del Clima de Estados Unidos. El gobernador del estado de Luisiana, John Bel Edwards, declaró el miércoles estado de emergencia.

Los grandes productores de petróleo de Estados Unidos recortaron la actividad de extracción y procesamiento en casi un tercio en el Golfo de México, en anticipación a la llegada de la tormenta.

Quince plataformas de producción y cuatro complejos fueron evacuados del centro-norte del Golfo de México, de acuerdo a autoridades y compañías estadounidenses.

Está previsto que Barry gane fuerza en las cálidas aguas del Golfo y que alcance intensidad de huracán cuando la velocidad de sus vientos supere los 119 kilómetros por hora, lo que podría suceder el viernes antes de tocar tierra.