En medio del estricto confinamiento sanitario para frenar el avance del coronavirus, los portugueses votaron este domingo para elegir al nuevo presidente en unos comicios cuyo favorito es el mandatario saliente, el conservador moderado Marcelo Rebelo de Sousa.

"A quienes pueden y quieren votar, superen sus miedos", declaró el actual jefe del Estado, tras haber depositado su papeleta en su feudo de Celorico de Basto, en la región de Minho.

"La votación se desarrolla bien en todo el país, con distanciamiento físico, respeto de las reglas sanitarias y paciencia por parte de los portugueses (...). La gente puede votar sin problemas", insistió.

Con una tasa de participación del 35.4% a las 16:00 horas (locales y GMT), la movilización parecía ser un poco menor a las de las presidenciales de 2016 (37.7% a la misma ahora), mientras que los analistas temían una abstención récord cercana al 70 por ciento.

En todo el país, los votantes debían hacer fila frente a los colegios electorales, guardando las distancias y entrando uno por uno.

"Aunque es importante venir a votar pese a estar confinados, no tiene ningún sentido salir de casa y juntarse con miles de personas", declaró Luis Araujo a AFPTV, delante de un colegio electoral de Lisboa.

Récord de fallecidos

Dentro, la fila ocupaba las escaleras. El personal de limpieza, equipado con un mono de protección integral, desinfectaba las instalaciones de forma permanente.

Para frenar la explosión de casos de Covid-19, el país está sumido desde hace diez días en un segundo confinamiento general.

Tras los comercios y los restaurantes, el gobierno cerró los colegios durante quince días, mientras el domingo se registró un nuevo récord de casos y de fallecidos, con lo que el balance desde el inicio de la pandemia roza ya los 10,500 muertos.

Con 85,000 nuevos casos y casi 1,500 fallecidos durante la semana que se termina, Portugal ocupa el primer lugar mundial en número de contagiados con relación a la población, superado sólo por el enclave británico de Gibraltar, según datos oficiales recabados por la AFP.

En su segundo discurso de campaña, el presidente saliente instó a los electores a votar por él para evitar una segunda vuelta prevista el 14 de febrero y "evitar a los portugueses la prolongación de la elección durante tres semanas cruciales" para frenar la epidemia.

Avance de la extrema derecha

"Basta con una abstención del 70% para que una segunda vuelta sea inevitable", ha advertido Marcelo Rebelo de Sousa, un antiguo profesor de derecho de 72 años, que saltó a la fama como comentarista político en la televisión.

Se esperaba que las proyecciones de los medios locales llegaran a las 20:00 GMT, y que los resultados oficiales se anunciaran a continuación, aunque todos los sondeos realizados antes de las elecciones daban ganador a Rebelo de Sousa en la primera vuelta.

A parte de la participación, la otra incógnita principal de los comicios reside en si el candidato de extrema derecha, André Ventura, logrará dar la sorpresa y llegar en segunda posición.

Poco después de haber fundado su partido antisistema, "Chega" ("Basta"), Ventura, un jurista de 38 años, se convirtió en su único diputado en las legislativas de 2019.

Con la idea de confirmar el avance de la extrema derecha en un país en el que hasta ahora esta tendencia era excepcional, se marcó el objetivo de quedar en segunda posición, por delante de la exeurodiputada socialista Ana Gomes.

Sin el apoyo del primer ministro, el socialista Antonio Costa —que ha cohabitado hasta ahora sin problemas con Rebelo de Sousa—, esta diplomática de carrera de 66 años, convertida en una eminente militante anticorrupción, ha hecho campaña presentándose como baluarte contra el avance de la extrema derecha.

En Portugal, el jefe del Estado no tiene ningún poder ejecutivo pero juega un papel de árbitro cuando hay crisis políticas y puede disolver el Parlamento para convocar elecciones legislativas anticipadas