Los pescadores de Louisiana encontraron al culpable: son los medios los que los perjudican, más aún que la marea negra del Golfo de México, que todavía no alcanzó masivamente las costas del sur de Estados Unidos.

Tres semanas después de que comenzara la fuga de petróleo, el embarcadero privado de Venice, autoproclamado Capital mundial de la pesca , está completamente desierto a excepción de Wilson, el único pescador que se prepara para salir al mar, y de algunos empleados de los restaurantes del muelle abandonado.

Pero Dave Ballay, amigo de Wilson y expropietario del puerto, no está enojado con el derrame que se extiende en el Golfo de México. En Venice, la gente está enojada con los medios, que pasan horas explicando el impasse que se instala poco a poco en la región.

El 95% de las aguas de Louisiana todavía están abiertas a la pesca , asegura Dave Ballay, exasperado. Las zonas de pesca situadas al este del Mississippi fueron cerradas el 30 de abril. Pero hacia el Oeste sólo está prohibida la pesca de camarones.

La zona que fue cerrada por precaución, y sólo por precaución, representa sólo una parte ínfima de nuestro terreno de juego , remarcó Ballay.