Un alto porcentaje de la sociedad estadounidense ve con buenos ojos el aumento de inmigración legal en su país. Una parte mayoritaria indicó simpatía hacia los inmigrantes ilegales, postura expresada por 7 de cada 10 estadounidenses. Ambos datos son extraídos del estudio Shifting Public Views on Legal Immigration Into the U.S. (Cambio de opinión pública sobre la inmigración legal en los Estados Unidos) del Pew Research Center, think thank especializado en generar información sobre tendencias y problemáticas sociales en Estados Unidos y el mundo.

La información del Pew ofrece una visión muy diferente del conjunto de la sociedad estadounidense con respecto a la política migratoria del presidente Donald Trump, de tintes claramente racistas y xenófobos. Y no sólo por el carácter mayoritario de ciudadanos de Estados Unidos que tienen una postura diferente a la de Trump, sino también porque uno de los hallazgos del estudio indica una tendencia en progresivo aumento desde el año 2001 entre quienes opinan que la inmigración legal debe incrementarse, y una dramáticamente decresiva en el grupo de quienes opinan que debe disminuirse.

El estudio también encontró que menos de la mitad de los estadounidenses —45% de los encuestados— sabe que la mayor parte de los inmigrantes en Estados Unidos están en el país de forma legal. Según datos del Pew Research Center, 75% de la población de inmigrantes en Estados Unidos residen en el país de forma legal.

Así también, y como parte de las tendencias que se han modificado, el número de estadounidenses que opinan que otorgar la estancia legal a los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de forma ilegal es “recompensar una mala acción” ha disminuido a 27%, luego de que en el 2015 esta cifra alcanzara 36% de los consultados.

Por segmentos poblacionales, son los estadounidenses jóvenes y quienes cuentan con estudios universitarios los grupos que muestran en mayores porcentajes una posición más abierta y receptiva al fenómeno de la inmigración en los Estados Unidos.

El Pew Research Center encontró también que la mayoría de los estadounidenses no cree que los inmigrantes indocumentados les quiten sus trabajos ni que la población inmigrante quiere o tiene más probabilidades de cometer delitos graves que los ciudadanos estadounidenses.

Realidades paralelas

El estudio refleja una realidad muy distinta a la construida a fuerza de tuits y discursos a audiencias cautivas del actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, que no obstante, y ante la falta de sanciones, ha validado a grupos racistas que cada vez se pronuncian y actúan con mayor contundencia en la escena pública.

Un estudio elaborado por Southern Poverty Law Center (SPLC) indica que el número de grupos de odio en Estados Unidos aumentó 4% entre 2017 y 2016, al pasar en este periodo de 917 a 954 organizaciones de este tipo. “El presidente Donald Trump en 2017 reflejó lo que los grupos nacionalistas blancos quieren ver: un país donde el racismo está autorizado por el más alto cargo en la oficina, los inmigrantes son expulsados y los musulmanes prohibidos”, dijo Heidi Beirich, directora del Proyecto de Inteligencia del SPLC, citada por CNN.

Cruzando los datos de los estudios del Pew Research Center y el del Southern Poverty Law Center se puede inferir que el racismo no ha aumentado entre la sociedad estadounidense, sino todo lo contrario; la acción de los grupos racistas y antiinmigración han aumentado, llevando su agenda a la escena pública, dándoles una alta exposición, potenciada por las políticas del empresario inmobiliario devenido inquilino de la Casa Blanca.

La población inmigrante mayoritaria en Estados Unidos está conformada por los latinoamericanos, segmento del que los mexicanos es el mayor grupo, y que ha sido el objetivo predilecto de los ataques xenófobos de Donald Trump.

"No estoy seguro de que la discriminación haya empeorado. Pero las actitudes y acciones hostiles contra los latinos se han vuelto ciertamente más visibles y corrientes", dijo el politólogo Vladimir E. Medenica, investigador de la Universidad de Chicago, en entrevista con el medio digital argentino Infobae.

"La exposición a su retórica ofensiva [de Trump] hace que algunas personas puedan empezar a decir cosas ofensivas. Cuando el Presidente llama violadores a los mexicanos o se refiere a los inmigrantes como animales, y no recibe ningún tipo de sanción, es más probable que los individuos se expresen de manera discriminatoria. Estamos viendo cada vez más eso", puntualizó el politólogo estadounidense.

Wendy D. Roth, profesora de sociología en la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá, declaró a Infobae sobre la pobalción latina en Estados Unidos que "No creo que el racismo contra los latinos haya empeorado últimamente, pero su percepción de estar siendo discriminados sí está en aumento".

El racismo de Donald Trump ha potenciado la acción pública de grupos racistas entre la sociedad norteamericana. Esta exposición pública del racismo —que hasta la llegada de Trump a la Casa Blanca había estado soterrado, oculto o clandestino— ha tenido como efecto secundario que los inmigrantes en Estados Unidos cobren conciencia de su presencia y vigencia, llevándolos a la acción política para combatirlo.

Victorias políticas como la de la joven descendiente de inmigrantes latinos, Alexandria Ocasio-Cortez, en las elecciones primarias al Congreso de EU por Nuev York del Partido Demócrata, son muestra de ello. Ocasio-Cortez ha declarado que la administración de Donald Trump "es una forma de extremismo". La joven candidata demócrata al Congreso se ha definido a sí misma como una "socialista", cuya plataforma de campaña es luchar por el seguro médico universal, así como por el control de armas de fuego y que la vivienda sea considerada un derecho humano. Los inmigrantes y las minorías étnicas en EU comienzan la contraofensiva contra Donald Trump.

luis.martinez@eleconomista.mx