El PSOE de Pedro Sánchez ha vuelto a ganar las elecciones, aunque sigue necesitando de varias fuerzas políticas para formar Gobierno. Una tendencia la que ya apuntaban los sondeos difundidos tras el cierre de las urnas y confirman los primeros datos del escrutinio. Por el momento y con más del 70% escrutado, Sánchez repite prácticamente los resultados de abril y ronda los 123 diputados. Una cifra que le permite ganar con holgura. Pero, para gobernar, necesita o bien algún un pacto con los partidos a su izquierda (con algún tipo de apoyo o abstención de los independentistas) o bien una gran coalición con el PP. Pierde además a Ciudadanos como posible socio, que sufre un desplome que recuerda a la UCD de los 80.

La remontada del PP se va quedando lenta. Pese a recuperar buena parte del terreno perdido hace seis meses, por el momento lleva poco más de 80 escaños, lejos de los 100 a los que aspiraba Pablo Casado para esta repetición electoral. Como vaticinaban los sondeos, Vox se dispara hasta la tercera posición y ya supera los 50 escaños, merced a la caída de Ciudadanos, que pasa de disputarle la segunda plaza al PP a hundirse por debajo de ERC, con 10 escaños. Un castigo histórico en la democracia española.

Los desiguales resultados de los partidos de la derecha provocan que el bloque de la derecha se quede lejos de superar al de la izquierda. La suma de PP, Ciudadanos y Vox se queda ligeramente por encima de los 140 escaños, contando los dos escaños que revalida Navarra Suma. Por el contrario, el PSOE, Unidas Podemos y Más País ronda los 160 diputados, a menos de 16 de la mayoría absoluta, que se puede garantizar con los partidos del grupo mixto. O la abstención de los independentistas o de Ciudadanos.

Si en esta ocasión Sánchez consigue pactar por Unidas Podemos —que retiene la cuarta plaza y unos 34 diputados— y Más Madrid (irrumpe con 3 representantes), necesitará también el apoyo de partidos regionalistas. Estas fuerzas suman aún más poder. El PRC cántabro reedita su diputado, mientras que el BNG vuelve al Congreso y Teruel Existe consigue un representante histórico para la España vaciada. Si Sánchez atrae para sí estos tres votos y suma además al PNV —que gana un diputado, hasta 7— se garantizaría 170 síes para la investidura. Y queda pendiente conocer la postura de la lista canaria, que suma a Coalición Canaria y Nueva Canarias, que se alza a entre dos y tres diputados.

Aquí entrarían en juego los partidos independentistas catalanes. ERC revalida por la mínima la victoria en Cataluña, con el PSC pisándole los talones. La lista liderada por Gabriel Rufián pierde dos diputados frente a los logrados en abril y se queda con 13. Unos votos cuya abstención es indispensable para que Sánchez consiga la investidura en segunda vuelta por la vía de la izquierda. En el lado vasco, EH Bildu alcanza cinco representantes, uno más de los logrados en abril.

Más complicado tendrá convencer a las otras dos fuerzas soberanistas catalanas. Junts pel Cat, la lista avalada por Carles Puigdemont, sube hasta los 8 escaños. La CUP, por su parte, firma su entrada en la Carrera de San Jerónimo con 2 escaños, por debajo de los vaticinios de las encuestas.

Para no depender de los partidos soberanistas catalanes, Sánchez deberá mirar a la derecha. Una gran coalición con el PP es la única suma de dos partidos que supera, de largo, la barrera de la mayoría absoluta. Suman 205 diputados.

La caída de Ciudadanos, sin embargo, abre la puerta a una tercera vía. Si Sánchez consigue pactar con los partidos a su izquierda, el PNV y los regionalistas, le valdría con que esos 10 diputados se abstuviesen. Así sumaría mayoría en una hipotética segunda votación de investidura.