Masaya. En vísperas de los festejos oficiales por el 39º aniversario de la Revolución Sandinista, que se conmemora este jueves, fuerzas leales al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, mantuvieron bajo fuerte vigilancia la ciudad de Masaya tras desmantelar de manera brutal las barricadas levantadas por manifestantes.

El tráfico recuperó algo de normalidad en Masaya, 30 km al sur de Managua, mientras pobladores circulaban por las aceras y algunos negocios volvieron a abrir.

“Proclamamos nuestra victoria, nuestro avance sobre esas fuerzas tenebrosas, diabólicas, que durante tres meses azotaron y secuestraron la paz, pero no pudieron”, dijo la vicepresidenta Rosario Murillo, en su alocución diaria con medios oficiales.

Un organismo de derechos humanos denunció que unos 200 pobladores huyeron por las laderas de la laguna de Masaya perseguidos por la policía por su participación en las protestas.

De acuerdo con la revista Confidencial, “los paramilitares y policías iban acompañados de palas mecánicas para tumbar las barricadas de adoquines”. De acuerdo a la publicación, utilizan drones para espiar e identificar a los pobladores.

“En este momento, estas personas que se refugiaron en el bajadero (laderas) de la laguna de Masaya están siendo perseguidos para su captura por la policía y paramilitares, que están usando perros para su búsqueda”, dijo el secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, Álvaro Leiva.

Masaya fue el último bastión opositor tomado por las fuerzas gubernamentales, en medio de la ola de protestas iniciada el 18 de abril en Nicaragua, en las que han muerto unas 280 personas.

No quedó claro cuántas personas murieron en la toma de Masaya. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos documentó cuatro muertos, mientras el gobierno informó de un policía fallecido.

“¡Por favor no maten a mi hermano!”, suplicó a gritos un niño de cinco años a cinco paramilitares encapuchados y armados con fusiles que el martes entraron con violencia a su casa, en el indígena barrio Monimbo para capturar a sus dos hermanos.

La Organización de los Estados Americanos aprobó una resolución que condena la represión a manifestantes y exhortó al gobierno de acordar un calendario electoral con los opositores.

Las protestas contra el gobierno iniciaron el 18 de abril contra una reforma a la ley de seguridad social, pero tras la represión que deja un saldo de unos 280 muertos, se transformó en una demanda generalizada para la salida del poder de Ortega y Murillo.