Managua. Una nueva ola de violencia y represión se desató en diferentes partes de Nicaragua el sábado, que se ha cobrado la vida de al menos siete personas, entre ellas un bebé de 14 meses de edad, confirmaron diversas fuentes.

Los ataques por parte de policía y paramilitares se han registrado en Managua, Masaya (sudeste) y León (occidente), según reportes de la no gubernamental Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos.

“Estamos elevando esta alerta en Managua, Masaya y León, hay una salvaje represión, hay ejecuciones, muerte, persecuciones, secuestros y un alto riesgo de que pueda tener un mayor derramamiento de sangre”, dijo a la AP el director de la ANPDH, Álvaro Leiva, quien calcula las muertes en más de 215.

Uno de los muertos por los ataques fue el niño Teyler Lorío Navarrete, de 14 meses de edad, quien falleció de un disparo en la cabeza en una de las calles del barrio las Américas Uno, ubicado en la zona este de Managua.

La Policía Nacional emitió un comunicado informando que el bebé murió cuando agentes fueron atacados “por elementos delincuenciales” cuando trataban de limpiar barricadas y bloqueos viales en esa zona de la capital.

¿Llamados a misa?

El gobierno de Daniel Ortega y la oposición reanudarán el día de hoy un diálogo que busca poner fin a la violencia que deja unos 200 muertos en poco más de dos meses, recrudecida en los últimos días.

“No podemos hacer nada que no esté basado en la Constitución. Si queremos hacer algo bueno, tenemos que hacerlo despacio, pero teniendo una meta”, declaró a la prensa el cardenal Leopoldo Brenes, quien participa directamente en las conversaciones.

En la misa dominical en la catedral de Managua, el cardenal manifestó en su homilía que el papa Francisco está “muy preocupado y pendiente” de la situación de Nicaragua.