Teherán. A medida que Irán y las potencias mundiales se acercan a un acuerdo sobre las actividades nucleares de la república islámica, las luchas políticas internas en esa nación amenazan con dañar el proceso diplomático que tanto la Casa Blanca y la administración del presidente iraní, Hassan Rouhani, aseguran está en el camino correcto.

A pesar de un amplio apoyo público y la aprobación de los bloques importantes de los políticos y clérigos, una gama de opositores en su mayoría en el parlamento de Irán se preocupan de que podrían perder influencia si una solución a la disputa nuclear se logre sin su participación en las negociaciones.

La línea dura adoptada por los legisladores iraníes es un reflejo de la de los republicanos en el Congreso estadounidense, quienes presionan por más sanciones contra Teherán. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha prometido vetar cualquier legislación que implique nuevas sanciones mientras las conversaciones estén en curso.

El lunes, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, expuso ante el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores que con buena voluntad, podemos llegar a un acuerdo dentro de seis meses .

Pero los escépticos, tanto en Teherán y Washington, advierten sobre las implicaciones de precipitarse en un acuerdo que podría favorecer a la otra parte.

A medida que nuevas conversaciones están programadas para comenzar en Viena, el 18 de febrero, estas cifras se han vuelto cada vez más críticas del equipo negociador de la República Islámica.

Hasta el momento, Occidente no ha mostrado ninguna intención seria de resolver este problema que han creado ellos mismos , aseguró el lunes Vahid Ahmadi, clérigo y legislador integrante de las comisiones de relaciones exteriores del parlamento. A pesar de que vamos a cumplir nuestros compromisos, nunca vamos a cruzar nuestra línea roja, que es mantener nuestros logros nucleares , abundó.

Dado que el expediente nuclear fue transferido al control del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán poco después de que Rouhani asumió el poder, la prensa de línea dura y los miembros conservadores del Parlamento de Irán han tratado de requerir una mayor supervisión en las futuras rondas de conversaciones nucleares, citando la falta de transparencia como su mayor queja.

Le digo a nuestra nación que no estamos bien informados de la política exterior de este gobierno. Están haciendo lo que les place , recriminó Mehdi Kouchakzadeh, legislador y crítico del gobierno.