Minsk, Bielorrusia. Alexander Lukashenko gobierna Bielorrusia con puño de hierro desde hace 26 años, pero la omnipotencia de este hombre implacable y caprichoso parece haber quedado fragilizada tras su cuestionada victoria en la presidencial del domingo, seguida de una noche de manifestaciones y represión.

A los 65 años, Lukashenko obtuvo un sexto mandato con 80% de los votos, según cifras oficiales, en un país que tiene un parlamento sin oposición.

La reelección no fue aceptada por muchos bielorrusos que salieron a las calles a protestar y denunciar fraude. Ayer 10 de agosto, un manifestante murió por la noche.

“Uno de los manifestantes trató de lanzar un objeto explosivo contra las fuerzas del orden, pero el objeto explotó en sus manos”, matándolo, precisó la policía en comunicado.

La candidata de la oposición en Bielorrusia refutó los resultados oficiales y pidió al presidente Alexandre Lukashenko que ceda el poder.

“El poder debe reflexionar sobre cómo cedernos el poder. Me considero vencedora de la elección”, dijo esta novata política de 37 años, que denunció la represión de las manifestaciones contra la reelección del hombre fuerte de Bielorrusia, reprimidas con particular virulencia en Minsk.

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen condenó la represión y reclamó un recuento “exacto” de los votos y la OTAN mostró una “seria preocupación” por los resultados de la elección.