Por tercera vez en otras tantas semanas, el presidente Obama y sus asesores recibieron en la Casa Blanca a un grupo de hispanos prominentes y expertos en migración. La meta es doble: primero, explícitamente reafirmar su apoyo a una reestructura de fondo del disfuncional sistema migratorio, el cual ha producido 11 millones de inmigrantes indocumentados; el segundo consiste, implícitamente, en reforzar sus vínculos con la comunidad hispana, un bloque que fue crítico en su victoria del 2008 y lo será de nuevo en el 2012.

La inquietud de los votantes hispanos es comprensible, pero no del todo atribuible a Obama. Como candidato prometió la reforma, pero no pudo hacer nada en su primer año. Eso fue antes de que perdiera su mayoría e influencia en la Cámara Baja. Hoy, con el dominio de los republicanos, las posibilidades de una reforma migratoria son nulas. Aunque insiste en que no se ha dado por vencido.

Es cierto que, con pocas excepciones, los republicanos se oponen tajantemente a cualquier medida que incluya amnistía para los inmigrantes ilegales. Pero, sería cinismo si el gobierno se escuda en el obstruccionismo republicano para abandonar su esfuerzo electoral entre los hispanos. El gobierno no ha estado inactivo.

Simplemente enfocó sus baterías hacia la parte de la aplicación de la ley migratoria, esperando tal vez que los republicanos suavicen su oposición.

Si ésa fue la estrategia, no funcionó. Los republicanos no han cedido, mientras el énfasis del gobierno ha reducido el flujo de ilegales, ha aumentado las deportaciones y ha bloqueado la contratación de indocumentados. Lo cual está muy bien, excepto que la aplicación de la ley es sólo parte de la ecuación. Hay cosas que Obama podría hacer sin ayuda del Congreso, como suspender las deportaciones de estudiantes que llegaron al país siendo infantes y cuya situación podría legalizarse en el futuro. No lo ha querido hacer, aduciendo que el gobierno no debe brincarse al Congreso en política migratoria.

Obama está paralizado por los republicanos, pero tiene mucho trabajo por hacer para lograr una reforma migratoria, aparte de buscar el voto hispano para el 2012.