PARiS.- Obreros europeos, calificados como "desplazados" temporalmente, son empleados en obras de Francia por "600 euros al mes", un fenómeno en boga favorecido, según los expertos, por una directiva de la Unión Europea con carices de "dumping social".

"Jamás tuve un contrato, ni recibo de sueldo, sólo un pase para entrar en la obra", contó a la AFP un herrero portugués contratado por una agencia de trabajo temporario portuguesa con el estatuto de "desplazado".

El "desplazado" es aquel trabajador enviado temporalmente por su empleador a otro Estado miembro de la UE para prestar servicios allí.

En 2011, la Dirección General del Trabajo francesa registró 145.000 trabajadores desplazados (eran 38.000 en 2006 y 106.000 en 2009), pero su cantidad sería al menos dos veces superior.

El sector de la construcción concentra al 44% de los trabajadores desplazados. Cerca de la mitad (41%) vienen de países que ingresaron recientemente en la UE, Polonia se encuentra al frente con 27.700 trabajadores.

Una directiva europea de 1996 regula esta práctica y pone como condiciones "una competencia leal y medidas que garanticen el respeto de los derechos de los trabajadores".

En principio, el "núcleo duro" de las reglas del país recipiente se aplican (salarios, condiciones de trabajo), pero los aportes sociales se pagan únicamente en el país de origen.

"Las diferencias entre países pueden ser superiores a 20 o 25%", lo que hace que el empleo de esta mano de obra sea muy atractivo, según Yvon Laplace autor de un informe de la consultora Secafi. Pero esta práctica también está acompañada por "derivas" y "condiciones de trabajo bastante degradadas".

En efecto, "los desplazados son a menudo empleados a través de complejos sistemas de subcontratistas", explicó Sam Hagglung de la Federación Europea de los Trabajadores de la Construcción y de la Madera (FETCM) en un coloquio del sindicato francés CGT.

Algunas prácticas burlan la legislación y escapan a toda sanción, por la falta de suficientes controles.

El ministro francés de Trabajo, Michel Sapin, evocó recientemente casos "inadmisibles" recordando que "cobrar el sueldo mínimo polaco por trabajar en Francia es ilegal".

La Federación francesa de la construcción denuncia la "competencia desleal" así como la existencia de "oficinas polacas" que proponen empleados por 15 euros la hora pero obligándolos a trabajar 70 horas por semana.

El herrero portugués, que pidió el anonimato, llegó a Clermont-Ferrand (centro de Francia) para trabajar "10 horas por día" y señala que cobraba "800 o 900 euros por mes".

"Es lo que me quedaba luego de quitar unos 150 euros para la protección social y la vivienda, en 'mobile-home' (casas prefabricadas en usinas). Representaba 5,50 euros la hora. Como no me pagaron durante dos meses seguidos, me fui", dijo. Este es uno de los múltiples testimonios recogidos por Laurent Dias, de la CGT Construcción de la región de Auvergne (centro). Su defensa de estos obreros "de rebaja" lo llevó a una obra de Clermont-Ferrand.

Allí trabajaron obreros guineanos residentes en Portugal para un subcontratista enviados a través de una agencia de trabajo temporario. Trabajaban "a veces hasta 60 horas por semana", por "785 euros", señaló. En otra región, "una PyME emplea albañiles polacos 48 horas a la semana por 628 euros al mes, una vez deducidos los gastos de vivienda", observó Dias mostrando a la AFP un recibo de sueldo.

"Funciona siempre de la misma manera: un sueldo que no corresponde a lo que está escrito en el recibo de sueldo, una subcalificación del puesto, indemnización de desplazamiento aleatorias y no hablemos del trabajo disimulado", sostuvo en Toulouse un sindicalista que pidió el anonimato.

La FETCM convocó a manifestar el 23 de enero en Bruselas. Un proyecto de texto que apunta a "resolver los problemas de aplicación" de la directiva debe ser presentado al Parlamento Europeo.