Hempstead.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su adversario republicano, Mitt Romney, comenzaron el martes por la noche su segundo debate televisado, que puede resultar crucial tres semanas antes de las elecciones presidenciales del 6 de noviembre.

El candidato demócrata, con corbata roja, y el ex gobernador de Massachusetts, vistiendo una azul a rayas, se encontraron en la universidad Hofstra en Hempstead (estado de Nueva York) para este debate de 90 minutos durante el que responderán a las preguntas procedentes de un grupo de 82 electores indecisos y no de la moderadora, Candy Crowley, periodista de la cadena CNN.

El equipo de Barack Obama ya aseguró que el presidente se dedicará a hacer olvidar su pobre desempeño en el primer duelo verbal, cuando tuvo "una mala noche" y Romney salió airoso recortando la brecha en los sondeos y convirtiendo la carrera hacia la Casa Blanca en una lucha mucho más reñida.

Las campañas casi siempre suelen restar importancia a las expectativas de un debate, pero Robert Gibbs, un alto asesor de Obama, predijo que el presidente volverá "rugiendo".

"Creo que ustedes verán una actuación excepcionalmente fuerte en el debate de esta noche por parte del presidente. (...) Verán a alguien que se mostrará fuerte, vehemente y enérgico", señaló Gibbs a la cadena MSNBC.

Explicó que Obama no sólo hablará de las duros cuatro años que Estados Unidos ha gastado para salir de la crisis económica, sino también de su agenda para el futuro, dos puntos en los que se mostró débil en el debate de Denver.

Por su parte, Romney tiene que probar que su sorprendente actuación de hace dos semanas no fue una casualidad, mientras su equipo discute sobre la cobertura mediática pos-debate en el caso de un regreso fuerte de Obama.

"El presidente Obama va a tener una mejor noche que la que tuvo en el primer debate", admitió Ryan Williams, portavoz de Romney, agregando que es probable que el demócrata venga a la carga con "ataques deshonestos y negativos".

"Si el presidente elige atacar al gobernador Romney a lo largo del debate, será simplemente otra oportunidad fallida para él de presentar algún tipo de justificación para su segundo mandato", advirtió sin embargo.

PARIDAD EN ENCUESTAS

Tras el debate de Denver, Obama había cedido cuatro puntos en las encuestas a nivel nacional al exgobernador de Massachusetts (noreste) y el martes por la mañana el promedio de los sondeos del sitio RealClearPolitics los mostraba en igualdad casi perfecta.

Una encuesta de USA Today/Gallup indicaba el martes una erosión del apoyo para Obama entre las mujeres, un 49% de ellas en los doce Estados "indecisos" apoyan al presidente, contra 48% que sostiene a Romney.

Si Obama disfruta aún, según la mayoría de las encuestas, de una ventaja en Estados claves como Ohio, el que Romney necesita para ganar la elección, una nueva derrota del presidente podría ser difícil de superar.

El presidente recibió una buena noticia judicial el martes, con el fallo de la Corte Suprema rechazando un intento de los republicanos de limitar el voto anticipado en ese Estado.

Obama ha estado desde el sábado en un hotel de la ciudad de Williamsburg, Virginia (este), preparándose para este segundo debate, y llegó el martes por la tarde en Hempstead.

De su lado, Romney llegó por la mañana a la zona de la universidad Hofstra tras permanecer dos días en su residencia de Massachusetts.

En vísperas del debate, una intervención de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, puede haber desactivado uno de los ataques más perjudiciales de Romney.

Clinton dijo que asumía la responsabilidad del manejo tras el ataque contra el consulado norteamericano en Bengasi, Libia, el 11 de septiembre, que mató a cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador Chris Stevens.

Romney y su candidato a la vicepresidencia, Paul Ryan, han afirmado que el ataque a Bengasi, y las cambiantes informaciones de la administración de Obama sobre el mismo, son síntomas de una "desintegración" de la política exterior del actual gobierno.

El ex presidente Bill Clinton también acudió en ayuda de Obama al publicar un video de campaña en el que afirma que el plan presupuestario de Romney significará una baja de impuestos de 1% para los estadounidenses más ricos y un alza de la presión fiscal para la clase media.

La campaña de Romney respondió con su propio video, alegando un creciente impulso para la candidatura republicana tras el primer debate.

klm