A pesar de que Mitt Romney obtuvo un aparente impulso en las últimas semanas, la dinámica fundamental del mapa electoral parece estar trabada por ahora, con ambas campañas centradas en los nueve estados que la han dominado durante la mayor parte de este año, de acuerdo con entrevistas con los estrategas de ambos lados.

El candidato presidencial republicano ha gozado de cierto empuje luego de una actuación ganadora en el primer debate, que parece haber puesto estados como Pensilvania y Michigan -que parecían perdidos- de vuelta en la pelea, según las encuestas de esta semana. Pero la campaña de Romney parece resistirse a la presión de los partidarios por intensificar la pelea y acortar su camino para conseguir los 270 votos del colegio electoral.

Eso deja a Romney con un camino muy complejo hacia la victoria, lo que probablemente le obliga a ganar en estados de gran valor nominal como Florida, Virginia y Colorado y Ohio -un estado indeciso tan crítico que Romney hará cuatro paradas en dos días esta semana.

Los asesores de Romney reconocen que aún tiene trabajo que hacer en Ohio. Hace apenas unos días, Romney trasladó a cinco trabajadores de campaña de Pensilvania a Ohio, de acuerdo con un asesor. Y pese a que la carrera en Ohio se ha vuelto más competitiva -con Romney debajo de Obama por cinco puntos porcentuales, según una nueva encuesta de CNN y ORC International publicada el martes-, el Presidente aún mantiene una ventaja en un estado donde ningún republicano ha logrado ganar la Presidencia sin vencer en éste.

El reñido mapa electoral permanece relativamente igual para Romney, que lo que parece ocurrir para el presidente Obama, cuyos asesores afirman estar comprometidos con el puñado de estados con los que lo han estado por meses. Cuando Obama parecía tener una ventaja importante en varios estados a principios de la semana pasada, sus estrategas habían indicado que no se enfocarían en algunos que parecían estar a la mano, tales como Arizona. Ahora que la carrera está más cerca de su fin, aseguran que ahora fortalecen sus fronteras, lo que le permite al Presidente varias opciones para llegar a los 270 votos electorales.

Lo que hemos visto es un mapa estable desde hace mucho tiempo , expuso Jim Messina, director de la campaña de Obama.

El resultado es el más pequeño, el campo de juego más rígido en la historia: uno que excluye a 41 estados.

Ambas campañas están de acuerdo en que este año 36 estados no son competidos. Obama y Romney han gastado la mayor parte de su dinero y atención en Ohio, Florida, Virginia, Iowa, Colorado, Nevada, Nu Hampshire, Carolina del Norte y Wisconsin.