El presidente estadounidense Barack Obama llamará por teléfono al primer ministro británico David Cameron, en momentos en que el papel de la petrolera BP en el derrame del Golfo de México encabeza la agenda y genera tensiones.

La fuga de crudo frente a las costas de Luisiana tras la explosión de una plataforma de la británica British Petroleum (BP) el 20 de abril ha disparado tensiones a ambos lados del Atlántico.

Obama y Cameron probablemente busquen bajar la tensión pese al aumento de las críticas estadounidenses al papel desempeñado por BP en el derrame, la mayor catástrofe ambiental en la historia de Estados Unidos.

El mandatario estadounidense convocó al presidente de BP Carl-Henric Svanberg para una reunión el próximo miércoles en Washington. Además, criticó al director ejecutivo Tony Hayward y reclamó que los accionistas de BP no reciban dividendos hasta que se cubran los daños del derrame.

La prensa británica, en tanto, reclama que Cameron --que dijo apoyar a una BP "financieramente fuerte"-- mantenga una postura firme ante Obama durante el contacto telefónico.

Los gobiernos de uno y otro país han buscado aflojar la tirantez, en tanto los analistas advierten que la principal preocupación de estos estrechos aliados es mantener sus esfuerzos conjuntos en Afganistán y en contra el programa nuclear iraní.

Sin embargo, BP podría doblegarse ante la presión estadounidense y suspender el pago de dividendos, previsto para el 27 de julio. Es "una opción a discutir," dijo un portavoz de BP este sábado.

"No hemos tomado una decisión sobre el asunto; estamos evaluando opciones", señaló la fuente, agregando que "habrá una reunión el lunes aunque no necesariamente tomarán una decisión sobre el punto en ese momento".

RDS