Los recientes cambios en las encuestas pueden tener menos que ver con Mitt Romney que con el presidente Obama.

En los últimos días, se ha documentado cómo Obama ha aumentado constantemente su preferencia en los sondeos de los estados clave -en muchos de ellos, por varios puntos- hasta el grado en el que Romney se ha quedado rezagado en básicamente todos los lugares que importan.

Y todo el mundo, al parecer, quiere echarle la culpa a Romney.

Pero independientemente de lo mucho que Romney pudo haber hecho para hacerse daño en las últimas semanas con sus tropiezos (léase: Libia y 47% ) también está claro que lo opuesto le ha ocurrido a Obama, de cierta forma ha recuperado su mojo. Y ha cruzado un umbral muy importante al hacerlo.

Nueve de las 13 encuestas nacionales realizadas este mes han mostrado que Obama ha logrado 50% de aprobación, frente a una sola encuesta en agosto. Incluso la encuesta de seguimiento de Gallup, que había mostrado la aprobación de Obama caer a los 40, hoy lo muestra con una aceptación de 51 por ciento.

Y, en realidad, no hay un número más importante en esta elección (además de la tasa de desempleo) que un índice de aprobación de 50 por ciento.

Para la campaña de Obama, esta carrera se ha tratado fundamentalmente de si se podía convertir un referéndum sobre su Presidencia en una elección entre él y Romney; si se podía convencer a los votantes indecisos, que no están felices con él, de que Romney sería la peor opción.

Si la mitad de los estadounidenses aprueba la labor que Obama realiza, entonces, lo único que le impidiría obtener su voto es que su oponente fuera más atractivo que él.

Con Romney eso no parece ser un problema. La calificación favorable de Romney rara vez se ha elevado por encima de los 40, lo que significa que en realidad no hay muchas personas que tienen predilección por ambos y se debatan entre los dos.

Es muy raro que un Presidente pierda con un índice de aprobación superior a 50 por ciento. Desde la Segunda Guerra Mundial, ningún presidente con 50% de aprobación ha perdido la reelección, incluso George W. Bush y Harry Truman ganaron la reelección pese a tener poco menos de 50% en la jornada electoral.