El Paso. EL PRESIDENTE Obama estuvo este martes en la frontera con México, en un intento más por alcanzar algo que ha evadido a sus antecesores de ambos partidos: demostrar que su combate contra la inmigración ilegal ha sido exitoso.

El logro que Obama afirma haber alcanzado es disputado vehementemente por los republicanos. Además, es criticado por muchos de su base latina, quienes aseveran que el Presidente ha fortalecido medidas como las deportaciones, pero ha incumplido su promesa de crear una ruta para millones de inmigrantes ilegales hacia la ciudadanía. Obama utilizó su discurso en El Paso para destacar su trayectoria de aplicación de las leyes migratorias; no obstante, también enfatizó que pretende convertir el debate migratorio en una victoria política entre los votantes conservadores independientes.

El Presidente afirmó que desde que asumió el poder se han canalizado cientos de millones de dólares a muros fronterizos de alta tecnología, reconocimiento aéreo teledirigido y una patrulla fronteriza cuya fuerza se ha duplicado desde el 2004. El resultado, manifestó, ha sido un desplome de las incursiones ilegales y de la tasa de criminalidad en las comunidades fronterizas de Texas a California.

A pesar de que, según los expertos, el tema migratorio habrá de jugar un papel potencialmente decisivo en las elecciones del 2012, también hay consenso de que es improbable que Barack Obama logre un pacto legislativo que resulte en la aprobación de reformas migratorias, al menos en el corto plazo.

Según la Casa Blanca, convencer a los votantes de que la frontera no había estado tan segura en años podría ayudar a presionar a los republicanos de que llegó la hora de aprobar una reforma migratoria.