El gobierno de Barack Obama impuso este miércoles sanciones contra el presidente de Siria, Bashar al-Assad, y a seis de sus más altos funcionarios, al aumentar la Casa Blanca la presión contra Assad para que detenga la violencia contra los manifestantes sirios.

Obama aprobó las penalidades financieras como parte de una orden ejecutiva que acusa a al-Assad de abusos de derechos humanos durante la brutal represión de dos meses que ha dejado un saldo de más de 850 civiles muertos, además de miles de encarcelados.

Fue la segunda ronda de sanciones contra Siria en tres semanas y la primera en que menciona a al-Assad por nombre.

Un funcionario de la Casa Blanca mencionó que el gobierno de Obama está reaccionando a una situación en Siria que se deteriora con gran rapidez, en donde manifestantes desarmados han sido atacados con tanques en al menos dos ciudades. El presidente al-Assad y su régimen deben detener inmediatamente el uso de violencia; responder al llamado de la población de permitir un gobierno más representativo, e iniciar un reforma democrática significativa , declaró David Cohen, subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera.

La orden ejecutiva firmada por el presidente Obama acusa a Bashar al-Assad y seis de sus colaboradores de complicidad en abusos de derechos humanos. Esencialmente, dicha orden congela todas sus propiedades y activos en Estados Unidos de los que son propietarios totales o parciales.