Washington.- El presidente estadounidense Barack Obama designó este sábado a James Clapper como jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), creada tras la invasión de Irak y con problemas para imponer su autoridad y coordinar al conjunto de los servicios secretos.

Es la cuarta vez desde 2004 que cambia la jefatura del DNI tras la dimisión, el pasado 20 de mayo, de Dennis Blair. La salida de Blair volvió a poner de manifiesto las dificultades para definir el alcance de la autoridad y responsabilidades de una institución creada tras el escándalo de la investigación sobre las armas de destrucción masiva de Irak, que a pesar de los informes de los servicios de inteligencia nunca fueron encontradas.

"Después de cuatro décadas al servicio de Estados Unidos, Jim es uno de los profesionales del espionaje más respetados del país", declaró Obama a la prensa durante la presentación de Clapper, ex general de la Fuerza Aérea y director desde 2007 de la Agencia de Información del departamento de Defensa (DIA).

Clapper, nombrado por George W.Bush y confirmado por un Senado de mayoría demócrata, era el principal consejero del secretario de Defensa Robert Gates, también ex miembro de la administración Bush.

"Tiene una cualidad que privilegio en todos mis consejeros: la voluntad de decirle a los responsables lo que tienen que saber, incluso si no es lo que quieren escuchar", añadió Obama recordando que sus decisiones cotidianas "dependen" de un servicio de espionaje sólido.

El presidente estadounidense consideró que la carrera de Clapper, que también encabezó a partir de 2001 la Agencia de Inteligencia Geospacial (NGA) encargada de proporcionar mapas e imágenes al ejército estadounidense, le permitió "desarrollar una comprensión profunda de nuestro sistema humano y técnico de recogida de información".

James Clapper ha sido calificado por la prensa estadounidense como el "padrino del espionaje humano". Este tipo de estrategia promueve un espionaje con diferentes recursos como la utilización de la diplomacia, los satélites o las escuchas telefónicas.

En momentos de crisis para los servicios de inteligencia estadounidenses, que no lograron prevenir dos tentativas de atentado (en un avión en Navidad y en Nueva York el primero de mayo), el presidente reconoció que la tarea de Clapper sería "ardua".

"Tiene toda mi confianza y mi total apoyo", insistió.

Pero Clapper asume la dirección de una institución que no ha logrado imponerse dentro de la nebulosa del espionaje estadounidense, tradicionalmente dominado por la CIA.

Paradójicamente, el máximo responsable de DNI no tiene autoridad directa y control presupuestario de la compleja red de 16 agencias y 200.000 empleados que componen los servicios secretos estadounidenses.

Clapper tendrá que ser ratificado en el puesto por el Congreso, donde ciertos republicanos le reprochan su falta de transparencia. Obama pidió a los senadores que no conviertan este nombramiento en "la víctima del tradicional juego político de Washington".

BVC